martes, 20 de marzo de 2012

ANTE EL ESPEJO ( El patico feo)



Se rompe el cascarón. Sale un cuello largo y una cabeza gris. Se incorpora y echa a andar. No necesita más que el espejo de otros ojos para saberse despreciado. Un golpe aquí, otro aletazo allá. Los otros ojos debían quebrarse como los espejos: sin ojos que le vieran podría pasar inadvertido.
Ni siquiera pretende compañía; sólo un poco de paz, oculto detrás de los matorrales en el pantano. Ocultarse, hasta que ocurra el milagro. Lo había leído y se veía hermoso y esbelto al final del cuento, sobre el agua. El agua es otro espejismo de su vida, sólo el reflejo de la sed que no se calma. En el agua entiende por fin. Ha muerto su esperanza junto a los cisnes. También mintió el danés ante el espejo de la palabra. Sonríe. Delante de él unos ojos reflejan la sonrisa de otra boca. El espejo parpadea, tímido, y él siente la caricia en sus plumas sucias por el barro.
Ante el espejo está su imagen. El mismo cuello gris y la cabeza larga. Después de la mirada de aquellos ojos, estallan todos los espejos.


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