miércoles, 21 de marzo de 2012

AL PRINCIPITO...


                                                 Excusa
Pido perdón por no vivir en un pequeño asteroide, porque los volcanes que deshollino arrojan una niebla que aleja los sueños y apenas distingo los baobabs que despedazan la calma de estos días.
Confieso que he disculpado a los borrachos y los vanidosos, sonrío al tonto que colecciona billetes y no estrellas, miro sin permiso del rey este atardecer, respirando el tenue rojo de su silencio.
Debo pedir perdón por estar tan domesticada por todas las rosas y no por una sola. Tiemblo al escuchar sus toses en la madrugada, después que las orugas devoran la noche con sus alas.
Sé que yo, como tú, soy frágil y amiga de prender la luna en el farol de la palabra. Solo tengo una excusa: la esperanza.
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