miércoles, 11 de enero de 2012

DIFÍCIL ACEPTAR QUE WENDY HA CRECIDO



Difícil aceptar que Wendy ha crecido, por eso, ahora que retomamos el camino de Nunca-Jamás, nos resistimos a reconocerla tras otro rostro, tras otro nombre. De cualquier modo impostergable este encuentro con Mirtha González, a quien su viva inteligencia y extrema sensibilidad delatan cómplice de Peter Pan.(Entrevista de José Manuel Espino, Fortaleza San Carlos de La Cabaña, 2007).




J.M.E-Para que no existan “niños extraviados” en nuestra Feria del Libro se ideó el Pabellón Tesoro de Papel, sitio cada vez más próximo al reino que siempre hemos deseado para la infancia. ¿Podría adelantarnos algunas de las sorpresas que sin dudas aguardan?



M.G.G-Te diré que las sorpresas dejan de serlo cuando se revelan y por eso solo digo que tendremos a El principito en El castillo de arena para contarnos Las aventuras de Pinocho y como Había una vez Canciones para contar, habrá que descubrir El misterio de las palomas errantes y compartir con Los piratas del Ranghum todos nuestros Oros Viejos, porque allí los libros danzarán con Bebé Compañía e interpretarán muchos personajes con La Colmenita, o saltarán conejos del sombrero de un mago. ¿Quién sabe qué sucederá? Hay un lugar lleno de magia que nos espera.



J.M.E-Esta vez la Feria está dedicada a Argentina como país, ¿de qué modo se distinguirá la creación para los niños de esa entrañable nación?


M.G.G-Te cuento que el viernes 9 se presentarán Un poncho vestido de luna, de Adriana Vega y Aventuras en la mesopotamia mágica, de José Murillo, mientras que el lunes 12 habrá una merienda de locos y Alicia tiene invitadas a autoras argentinas para que hablen sobre su literatura. Ahora, en secreto, anda por ahí un cancionero con letras de canciones de María Elena Walsh que preparó una temible bruja de Gente Nueva. ¿Sabes? No sé si es bruja o duende escapado del bolsillo de Kiki Corona.


J.M.E-¿Cómo conviven en Mirtha González la intensa escritora -que sin lugar a dudas es- y la directora de una editorial siempre al filo de la espada, responsable de una buena cantidad de los títulos más reclamados por el público de toda la isla?


M.G.G-Creo que soy solo una niña que lee los libros de la editorial y los comparte con otros niños. A veces yo misma escribo alguno y entonces me asombra el ver que puedo armar un mundo de palabras y contar una historia. ¿Sabes? A veces me acuerdo de la zorra y pienso que los libros me han domesticado, ¿no lo crees?

J.M.E-Precisamente ahora que Gente Nueva cumple 40 años puede percibirse que se ha convertido en una inquieta Casa, se aprecia una voluntad creadora, un saludable afán por el diálogo con los autores. ¿Ahondaría en algunas de sus tácticas y estrategias?


M.G.G-Son muy sencillas: ambos tenemos los mismos sueños y se trata de recorrer un mismo camino, aun con pasos distintos, para alcanzar igual meta. Cuando se encuentran los caminos todos hablamos el mismo idioma y no hacen falta tácticas ni estrategias.


J.M.E-¿Piensa que los títulos que van apareciendo se traducen en las necesarias respuestas e interrogaciones que deben acompañar al niño de hoy, a esos ¨locos bajitos¨, al decir de Serrat, bombardeados de modo alevoso por músicas, juegos electrónicos, videos que dan por sentado una peligrosa contemporaneidad?

M.G.G-Esos locos bajitos tienen tantos porqué y curiosidades por satisfacer que nadie puede asegurar que adivina las respuestas. Por eso es tan importante ofrecerles mucha y buena literatura para que puedan seleccionar la que necesitan. Ese es nuestro empeño.


J.M.E-Ediciones Vigía, ese prodigio de laboriosidad, publicó recientemente su libro El contar de los contares, teniendo en cuenta de que la tirada sólo alcanza los 200 ejemplares -fiel a su espíritu de la manufactura-, rara avis al fin y al cabo, ¿cuál de sus poemas le gustaría compartir?
Esta es una trampa, definitivamente. Tratándose de ti y de mí, solo puede ser:


NO DESCUIDÉIS LA SOMBRA

La sombra es la memoria y el recuerdo. Todo nuestro pasado y el mañana caben en la silueta de una sombra. Pero se debe cuidar de las desgarraduras. Es harto difícil encontrar la persona adecuada para zurcir la sombra a nuestra alma, en tiempos que pululan los mercaderes de sueños.

El secreto está en no olvidar cómo se vuela. Nada es más reconfortante que un vuelo bajo la luna, aunque al final del viaje aguarden a Peter Pan los peligros en forma de piratas o salvajes. ¿Acaso existe algo más feroz que el desamor?

Pero el corazón levanta su casa en cualquier árbol y la defiende de acechanzas con el sortilegio de la palabra. Es el tiempo que corre, a despecho del reloj tragado por el cocodrilo, la amenaza mayor.

Nunca jamás dejará de ser una isla. Será todas las islas y todas las sombras, si no olvidas cómo volar tu propia historia, aun en contra del tiempo y la memoria.

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