domingo, 16 de octubre de 2016

BOB DYLAN O EL DÍA QUE LA ACADEMIA SUECA DECIDIÓ BAILARSE LA LITERATURA



Para nadie es un secreto que cada pueblo (véase que digo pueblo y no país) tiene sus dicharachos, sus frases propias, palabras con significados peculiares y, en el caso de las naciones de habla hispana, de cuando en cuando la Real Academia de la Lengua, esa que fija, brilla y da esplendor, las santifica e incluye en su diccionario con un adjetivo alusivo al lugar donde se usa. Así podemos ver que en la prestigiosa obra mencionada aparece la definición de las que se incorporan en Cuba, y transcribo literalmente su primera acepción, ya que es palabra polisémica, con otros dos significados: «cubanismo 1. m. Palabra o uso propios del español hablado en Cuba».
Creo que los cubanos (y cualquiera que haya vivido en Cuba o nos conozca lo suficiente, sabe que además del registro formal y el coloquial, existen en el habla diaria del cubano común una cantidad de palabras, interjecciones, frases, que solo nosotros y Dios conocemos qué quieren decir, pues en nada se parece al significado original del término. De ello dan cuenta los textos que navegan por el mar infinito de Internet aclarando para qué usamos uno u otro vocablo, en qué situaciones, para nombrar qué objetos, definir un estado de ánimo, etc.
Ese es el caso del verbo bailar. ¡Y mira que a todos nos gusta bailar! Y los que podemos ser «patones» en Cuba, nos damos cuenta en el extranjero que no, que eso de no saber es un espejismo de nuestra amada isla, que se mueve al compás de los tambores, el son, la salsa y el chachachá, regalándonos un ritmo que llevamos en la sangre.
Pues para nadie es un secreto que en Cuba, no sé por qué extraña razón, también se usa este verbo como sinónimo de eliminar, emparentándolo con el famoso echar, en cuyo caso le encuentro más lógica por desechar, echar en algún lugar y cito entonces las cinco primeras acepciones que aparecen de echar en el diccionario de la lengua, el cual a veces es transitivo y otras, intransitivo.
echar
 Del lat. iactāre.
1. tr. Hacer que algo vaya a parar a alguna parte, dándole impulso. Echar mercancías al mar. Echar basura la calle.
2. tr. Despedir de sí algo. Echar olor, sangre, chispas.
3. tr. Hacer que algo caiga en sitio determinado. Echar dinero en un saco. Echar una carta al buzón.
4. .tr. Hacer salir a alguien de algún lugar, apartarle con violencia, por desprecio, castigo, etc.
5.tr. Deponer a alguien de su empleo o dignidad, impidiéndole el ejercicio de ellos.

O sea, que todos entendemos cuando alguien nos dice: «¿Viste lo que le pasó a fulano? ¡Se lo echaron!» y ahí vienen las expresiones de lamento o alegría, según nos caiga la noticia. Que, por supuesto se conjuga en todos los tiempos y modos verbales. Debo aclarar que este giro del idioma pertenece a la jerga más popular y no pertenece al registro formal y me atrevería a decir que ni siquiera al coloquial.
Ahora veamos bailar. Es igual a echar, o sea, se usa más o menos igual en Cuba, aunque no se recoge igual en el diccionario de la RAE. Allí dice:
bailar
 Quizá del lat. tardío ballāre, y este quizá del gr. πάλλειν pállein 'agitar', 'bailar'.
Conjug. modelo.
1. intr. Ejecutar movimientos acompasados con el cuerpo, brazos y pies. U. t. c. tr. Bailar una polca.
2. intr. Dicho de una cosa: Moverse sin salir de un espacio determinado. Le baila un diente. El vaso baila en la vitrina.

Y son muchas las acepciones, así que me detengo en dos cubanismos aceptados:
10. Cuba. robar (tomar para sí o hurtar).
11. coloq. Cuba. Dicho de una persona: Tener relación sexual con otra.
Pero falta la que establece una sinonimia natural entre bailar y echar, como cuando decimos, utilizamos el ejemplo anterior: «¿Viste lo que le pasó a fulano? ¡Se lo bailaron!»
Y aquí llegamos a la Academia Sueca y al Premio Nobel de Literatura otorgado en el 2016 y que ha hecho historia, porque en buen cubano la susodicha academia se bailó la Literatura y, que conste, se la bailó en inglés y al ritmo de Bob Dylan. Tendríamos que averiguar con cuál de sus temas y géneros decidió la augusta academia bailársela, comparándolo con Homero (que Dios los perdone y los ampare de que se los baile a ellos el ángel terrible por el sacrilegio).
¿Cuál fue la verdadera razón detrás de todos los argumentos? Digámoslo con palabras del laureado, tomadas de una de sus más antiguas y famosas canciones, la cual, por demás, me encanta, porque lo considero genial (Blowing in the wind): The answer, my friend, is blowing in the wind. Parafraseando a Lennon, si es que puede existir alguna razón, si es que acaso pueda no haberse detenido, en este caso, el viento.

De todas maneras, lo dicho: el 13 de octubre de 2016, pasará a la historia como el día que la Academia Sueca decidió bailarse la literatura.
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