viernes, 16 de diciembre de 2016

CACHORROS AL RESCATE






Carlos Alberto tiene una perra que se llama Loba porque, si uno la ve de noche, con esa pelambre gris que parecen hilos de plata, piensa que es un lobo. Eso, por no decir que si enseña los colmillos, da tremendo miedo.
Loba empezó a engordar y la panza le creció mucho. Su papá y él la llevaron al veterinario y resulta que la perra no estaba enferma, solo iba a ser madre.
Esa noche hubo un desfile de amigas y amigos por la casa: todos querían ver la barriga de Loba. Ella estaba echada muy tranquila, encima de una alfombra que le puso mamá Irene para que no durmiera en el suelo frío.
A Pedrito se le ocurrió una idea muy original y, pidiendo permiso a los demás, la consultó bajito con Carlos Alberto. Cuando terminaron, el dueño de Loba anunció:
—Si todos están de acuerdo, les pondremos nuestros nombres a los perritos cuando nazcan.
Papá Pedro salió cuando sintió la gritería, pues pensó que sucedía algo, pero ellos le explicaron. El señor se rascó la cabeza, preocupado.
—Estoy pensando que ustedes son ocho. No sabemos cuántos perros nacerán, si serán machos o hembras…
Entonces, Carlos Alberto dijo que ya tenía a Loba y acordaron que harían una lista de sus nombres, en orden alfabético, para nombrar a los cachorros. También hicieron un pacto: cada cual se llevaría el suyo para cuidarlo como su mascota.
Al cabo de un mes, los miembros del grupo (al que los padres de Carlos Alberto nombraron Cachorros al rescate) recibieron una llamada de emergencia: ¡estaban naciendo los perritos!
Enseguida llegaron todos al nacimiento, con sus padres o abuelos. La casa parecía un campamento, con tremenda algarabía. Loba, cuando se dio cuenta de que sus hijitos nacerían, se había metido debajo de la cama de Carlos Alberto. Él y Lía estaban agachados, con una linterna, mirando los cachorros que nacían y contando. A cada rato, salía Lía y anunciaba:
—¡Nació otro!
En total, nacieron 6 perritos. Esa noche no se decidió ningún nombre. Había que esperar poder acercarse a la perra sin peligro de ser mordido.
Al otro día, al salir de la escuela, fueron a conocerlos. Nacieron cuatro hembras y dos machos, así que revisaron la lista de nombres. Allí estaban: Ana, Diana, Frank, Iliana, Lía, Paula y Yovani.
De todos, solo faltó Paula, así que Ana propuso ponerle los dos nombres y la cachorrita Ana Paula se pasaría un tiempo con cada una.
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