martes, 25 de diciembre de 2012

LEYENDAS SOBRE LA NAVIDAD




El mundo actual se rige por el calendario gregoriano desde el año 1582, al cual se fueron agregando países hasta 1923 (Grecia), aunque existen dudas sobre las fechas en que lo adoptaron China y Turquía (entre 1912 y 1929), siendo Hong Kong el último territorio que lo adoptó, pues utilizó el calendario lunar hasta hace pocos años.
En casi todos los que pertenecen a la cultura occidental es celebrada la Navidad el 25 de diciembre, fijada la fecha como el nacimiento del niño Jesús y reforzada gracias a la parafernalia consumista que la rodea.
Más allá de la intención oportunista de crear demandas en el mercado para obtener ventajosas ganancias con los artículos que la identifican, en el plano espiritual se ha establecido como una fecha para la reunión familiar y para la celebración de los logros de un año próximo a terminar, por su cercanía al fin del año.
Muchos son los que se han dedicado al análisis de los textos bíblicos para demostrar que Jesús no nació en el mes de diciembre, sino a principios del otoño, lo cual tratan de demostrar con las citas alusivas a los pastores y rebaños, ambiente que no podría ser real en medio de la crudeza de un invierno, cuyo inicio en el hemisferio norte ocurre con el solsticio del 21.
Dentro de todos los emblemas o símbolos navideños, no cabe dudas de que el árbol de navidad es el más importante, habiéndose comprobado por todas las vías posibles que tuvo un origen pagano y que la religión cristiana lo adoptó y transformó en una tradición con un fuerte matiz religioso.
Hay quienes sitúan el origen del árbol de Navidad en el lejano Egipto, aunque la mayoría lo ubica en el norte europeo, fundamentalmente en los territorios alemán o sueco y vinculado a los dioses y la mitología nórdica.
Recuerdo que en el año 1995, trabajando en la Biblioteca Pública de Cienfuegos, debimos buscar en nuestros fondos bibliográficos un texto que confirmara nuestra defensa del origen no religioso del árbol en sí, para adornar uno en la Sala General de la biblioteca y acompañar así la presentación de un grupo de ballet infantil que interpretó el Vals de las flores del Cascanueces, de Tchaikovski.
En aquel momento, con la bibliografía existente (y que lamentablemente no puedo citar textualmente) conocimos que, siendo diciembre el mes más oscuro y frío de esas regiones del norte de Europa, se adquirió la costumbre de colgar luces de los árboles para que los viajeros pudieran orientarse y no perder el camino. Pero esta es solo una de las tantas leyendas alrededor de su origen.

El 25 de diciembre coincidía con el inicio del festival pagano que celebraban los romanos en honor de Saturno y llamaban  Saturnalia , durante el cual era costumbre adornar los hogares con verdor y luces, además de hacer regalos a los niños y a las personas pobres. Empezaba ese festival el 17 de diciembre y se extendía hasta el 24, celebrándose el 25 de diciembre el nacimiento del sol invicto (natalis solis invicti).
El festival se dedicaba a Saturno, dios de la agricultura y las cosechas y se adoraba el sol para invocar su regreso a la tierra después del invierno, con la próxima primavera.
En general, por la fuerte influencia de los celtas (por el vasto territorio que habitaron en toda Europa), es difícil encontrar alguna de las modernas tradiciones universales que no tenga alguna relación con esta cultura. El árbol de Navidad no es la excepción.
«La Enciclopedia Americana declara: “El acebo, el muérdago, el tronco navideño… son reliquias de tiempos pre-cristianos”. En otras palabras, ¡paganismo! El tronco navideño era usado comúnmente en un rito de adoración de naturaleza teutónica.
»Frederick Haskin afirma además: “Las autoridades creen que el uso de la guirnalda navideña puede rastrearse hasta la costumbre pagana de decorar los edificios y lugares de adoración para la fiesta que tenía lugar al mismo tiempo que nuestra Navidad”.
»La Enciclopedia Británica, bajo “Celastrales”, expone el origen de la guirnalda de flores: “los paganos europeos traían ramilletes de acebo a sus hogares, y las ofrecían a las hadas de los bosques, como refugios del severo clima invernal. Durante la Saturnalia, el festival romano de invierno, ramas de acebo eran intercambiadas como símbolo de amistad. Los más antiguos cristianos romanos aparentemente usaban el acebo como una decoración en la temporada navideña”.
»Hay docenas de tipos distintos de acebo. Virtualmente todos vienen en variedades masculinas y femeninas tales como “Príncipe azul y Princesa azul” o “muchacho azul y muchacha azul” o “muchacho chino y muchacha china”. Las plantas femeninas de acebo no pueden tener bayas a menos que una planta masculina contigua las polinice. Es fácil ver por qué las guirnaldas de acebo encontraron su camino en los rituales paganos, ¡como un símbolo de amistad y fertilidad!
»La Navidad está incompleta para muchos, a menos que incluya “besarse bajo el muérdago”. Esta costumbre pagana era natural en una noche que involucraba mucho jolgorio, hecha en el espíritu de orgías embriagadas. Al igual que hoy, el “beso” usualmente ocurría al comienzo de la celebración de Saturnalia/Navidad. Jamás olvidaré tener que besar siempre a las madres de mis amigos al entrar a cada una de sus casas cada Navidad. Era lo primero que hacíamos. Yo lo detestaba pero era algo que “debía hacer”. Se consideraba que el muérdago tenía poderes especiales de sanación para aquellos que se “regocijaran” bajo él.
»La Enciclopedia Británica, bajo “Santalales”, afirma: “Se cree que el muérdago europeo había tenido un significado ritual especial en las ceremonias druidas y vive en el folklore de hoy, con su estatus especial como el muérdago navideño habiendo venido de épocas anglosajonas”. El muérdago es un parásito que vive en los robles. (Recuerde que los druidas adoraban en bosques de roble). Los antiguos celtas (asociados con los druidas) solían dar el muérdago, como un remedio herbal, a los animales estériles para hacerlos fértiles. Y aún se le conoce como “sanador de todo” en celta.
»Al igual que el muérdago, las frutas navideñas también eran consideradas sagradas para el dios sol. El “tronco del sol” [del inglés “sun log”] vino a ser llamado “tronco navideño” [del inglés “yule log”]. Como nota, en inglés a la Navidad también se le llama “Yule”. Esto simplemente significa “rueda”, lo cual ha sido por mucho tiempo la representación del sol. Por eso las personas hoy en día comúnmente hablan de la llamada “temporada sagrada de yule” »¹.
Con origen pagano, sin determinar dónde verdaderamente comenzó o por qué, lo cierto es que todos esperamos con ansiedad que se acerque la fecha para adornar el nuestro en casa, en oficinas, tiendas, iglesias y cualquier lugar habitado.
Se ha ido adoptando como fechas para montarlo el Día de Acción de Gracias que celebran en los Estados Unidos y quitarlo el Día de Reyes, que es el día en que los tres reyes magos (Gaspar, Melchor y Baltasar) honran al niño Jesús con sus obsequios de oro, incienso y mirra.
En países en que se celebra el 8 de diciembre como el día de la virgen (México, la Virgen de Guadalupe), es costumbre colocarlo ese día.
Para mí es una fiesta contemplar un árbol de Navidad: me parece que está hecho de luces y sueños. Siempre le pido un deseo. Este año le pedí el milagro de estar más tiempo con mis hijos y mi precioso Diego. Solo espero que me lo conceda.


¹ DAVID C. PACK, El verdadero origen de la Navidad.



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