sábado, 13 de octubre de 2012

MERLÍN, EL MAGO DE MI VIDA

(cuentosparaninos.blogspot.com)















Cuando se habla de los grandes magos de la historia de la humanidad (ya sea realidad, ficción, leyenda, o las tres cosas a la vez), sin dudas que Merlín y Gandalf son los que se llevan las palmas. Coincidentemente vinculados a la Bretaña, grande o pequeña, y siempre que nos refiramos a la cultura occidental.
Gracias a la difusión que recibió la obra de John Ronald Reuel Tolkien (El Hobbit y El señor de los anillos, siendo esta última la de mayor número de adeptos gracias a su excelente adaptación cinematográfica), se han hecho famosos varios de los magos de la saga y de El Silmarilion: Gandalf, Saruman y en menor medida, Radagast.
Ni qué decir de los magos de la serie literaria (y cinematográfica) de Harry Potter. El director Dumbledore, Voldemort, Snape, El propio Harry, Hermione y Ron, además de otros.
Igual caso se da en otras obras como El mago de Oz, la serie de libros Drangonlance o Terramar.
Sin embargo, no puede negarse que Merlín es un especialísimo mago de la historia. No solo por su antigüedad, sino por el papel que se le atribuye en la leyenda arturiana, la construcción de la Danza de los Gigantes (conocido como Stonehenge y al que se considera con propiedades milagrosas y curativas), trasladando las enormes piedras desde Irlanda hasta su ubicación en Salisbury, así como las especulaciones sobre su final como mago.

Recuerdo el artículo escrito para la revista La Edad de Oro por José Martí sobre la Ilíada, al referirse a las teorías sobre la existencia o no de Homero. Decía Martí: “Pero no parece que pueda haber trabajo de muchos en un poema donde no cambia el modo de hablar, ni el de pensar, ni el de hacer los versos, y donde desde el principio hasta el fin se ve tan claro el carácter de cada persona que puede decirse quien es por lo que dice o hace …” Esto me hace pensar que la presencia de Merlín en tantas leyendas de la época del también legendario rey Arturo, parece indicar la existencia de alguien con conocimientos de astronomía, medicina y suficiente astucia (o carisma) como para manejar la credulidad de sus contemporáneos y aparecer como un poderoso mago.
 He copiado lo que existe en Wikipedia sobre el mago Merlín, o Myrddin Emrys (en galés): "Se considera a Merlín el mago más poderoso de la epopeya artúrica. Según se cuenta en las diferentes obras literarias que lo tienen de protagonista, era capaz de hablar con los animales, de cambiar de forma, de hacerse invisible, y también de controlar el clima y los elementos, aunque estas habilidades las empleaba con sumo cuidado para no enfurecer a la Naturaleza, la diosa más poderosa. En la novela medieval Lanzarote y Ginebra se contaba de él lo siguiente: "Conocía la esencia de todas las cosas, su transformación y su renovación, conocía el secreto del Sol y de la Luna, las leyes que rigen el curso de las estrellas en el firmamento; las imágenes mágicas de las nubes y el aire; los misterios del mar. Conocía los demonios que envían sueños bajo la Luna. Comprendía el grito áspero de la corneja, el volar cantarín de los cisnes, la resurrección del fénix. Podía interpretar el vuelo de los cuervos, el rumbo de los peces y las ideas ciegas de los hombres, y predecía todas las cosas que sucedían después."
Quizás parecerá exagerada la introducción cuando revele que mi intención es referirme a una autora inglesa y su conocida trilogía sobre Merlín, aunque después aparecieran dos títulos más sobre este mago. Me refiero a la novelista inglesa María Florencia Elinor Stewart (cuyo apellido de soltera fue Rainbow), quien naciera un 17 de septiembre de 1916, en Sunderland, condado de Durham.
Su obra se ha calificado por los críticos como una mezcla de romanticismo y ficción, en las que el suspenso juega un papel importante a la hora de captar el interés del lector, a la vez que teje sus libros partiendo de la historia y rellenando las grietas del tiempo con una ficción que bien pudo haber sido real.
Tal es el caso de la mencionada trilogía La cueva de cristal, Las colinas huecas  y El último encantamiento, donde se narra el nacimiento de Merlín, su educación por parte de su maestro Galapas y su ulterior misión de formar un rey que uniría la tierra toda de Britania: Arturo.
Lo que más llama la atención del personaje de Merlín que crea la Steward es justamente su dimensión humana. Ni él mismo se cree omnipotente o capaz de hacer milagros. Se ve como alguien a quien sus dioses (paganos) le han concedido poderes, pero debe trabajar duro para hacer que se cumplan los designios divinos. Como él mismo dijera, el sacrificio humano es la sazón de los dioses, así que no deja nada al azar, salvo quizás cuando no presintió la estratagema de Morgause para seducir a Arturo y engendrar a Mordreb, quien sería su semilla bastarda y quien terminaría con su vida.
Las dos primeras partes se publicaron en Cuba por la Editorial Arte y Literatura hace muchos años, creo que en la década del 80, pues no tengo los ejemplares a mano. La tercera parte, The last Enchantment, que puede ser traducido como El último hechizo o El último encantamiento, lo leí gracias a Gretel, quien lo bajó de internet e imprimió durante mis últimos días en la editorial Gente Nueva.
Cuando escribí La noche en el bolsillo, Helena y Estela son adoradoras de Merlín, y por eso la primera llama por ese seudónimo al muchacho de quien se enamora.
De más está decir que mi corazón y mis sueños más hermosos como lectora pertenecen sin dudas a Merlín y hoy quise agradecer a Mary Steward, como firma ella su obra, por haberme permitido llegar a ese fabuloso mago y las maravillosas aventuras y amores de sus novelas, que sin dudas, lograron “un encantamiento único y mágico” en mi vida.


Danza de los Gigantes o Stonehenge
(http://www.fotolog.com/angel_del_opio)




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