lunes, 2 de abril de 2012

HANS CHRISTIAN ANDERSEN: MODESTO HOMENAJE


Cuentan que cuentan

Hubo una vez un niño que, en cierta ciudad danesa llamada Odense, empezó a vivir un cuento que tituló más tarde El cuento de mi vida, cuando los años pasaron y ya había escrito muchos de los cuentos por los cuales lo recordamos hoy, dedicando el día de su nacimiento a la celebración del Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil.

Pero aunque creció hasta parecernos incluso demasiado alto, escribió y actuó en el teatro, viajó por muchos países y fue aplaudido en las cortes europeas, conservó su corazón de niño y con increíble arte creó cuentos que han sido narrados y leídos durante más de dos siglos por niños y jóvenes de todo el mundo.

Recuerdo que en mi país se transmitía una serie llamada El narrador de cuentos, en la que ese personaje comenzaba por decir que desde siempre, los hombres recordaban su pasado a través de los cuentos, vivían su presente y adivinaban su futuro, gracias a los cuentos. Y concluía la introducción del programa diciendo: “…el mejor lugar junto al fuego era para el narrador de cuentos”. Y quiero aprovechar esas hermosas palabras para agradecer a todas las personas que escriben, narran o hacen los libros para niños y jóvenes por estar en nuestro pasado, presente y futuro; para decir a Andersen que siempre tiene y tendrá el mejor lugar junto al fuego de los corazones de todos nosotros, que hemos dado la mano a El patito feo, nuestras voces a La Sirenita y hemos comprado todas las cerillas de La vendedora de fósforos para dar calor al corazón de todos los niños, quienes nunca jamás serán atrapados por La reina de las nieves pues están defendidos por El soldadito de plomo y su linda bailarina en esa danza interminable de palabras que es el contar de los contares.

Homenaje de Google

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