miércoles, 29 de abril de 2026

PALABRAS DE DESPEDIDA A UNA MERIENDA DE LOCOS

 




En el lejano año 2004, veintidós años ha, inauguramos un espacio teórico dentro de la Feria Internacional del Libro de La Habana. Concebido con todas las locuras y absurdos que se nos pueden haber ocurrido en aquel entonces, durante las tormentas de ideas, locas y cuerdas de Lida, Gretel y yo, nació por fin aquel engendro, digno sucesor de la Alicia de Carroll, continuador y saga del non sense más puro.

Estuve investigando si las palabras que dije en la despedida ya las había publicado y al parecer, no. Aquí las tengo y para salvarlas, decido transcribirlas, habida cuenta de que incluso ha sobrevivido después de correrse un poco la tinta. Así, con letra apresurada, borrones y tachaduras, logró decir un hasta luego a ese evento, que inundó nuestros corazones de alegría, ternura, y las energías de volvernos niños traviesos recorriendo las páginas de los libros y las palabras de los escritores.

PALABRAS DE DESPEDIDA 

UNA MERIENDA DE LOCOS

Se ha asomado el Conejo blanco a la puerta y muy alegre, sacando su reloj del bolsillo, ha dicho: ¡No hay tiempo! ¡No hay tiempo!, para después salir corriendo sin explicaciones.

Entonces, después de que las Alicias y los Sombrereros comprobamos que ya no quedaba mantequilla para engrasar los relojes, ni té en las tazas, hemos comprendido que ya es hora. Pero no cualquier hora, sino la buena hora de:

-Sonreír, por los momentos compartidos  con tantos buenos amigos.

-Crecer por dentro, porque hemos robado un pedacito de la seta del conocimiento que ha traído cada cual.

-Crear caminos para las palabras que las lleven al corazón de los niños y jóvenes.

Pero sobre todo, en esta Kasa de las Ideas Lokas nos apropiamos del verso de Eliseo Diego y contradecimos al Conejo blanco:

Tenemos el tiempo, todo el tiempo, para seguir encontrándonos y hablar de niños, autores y libros en una interminable merienda ¿de locos?




viernes, 6 de febrero de 2026

EL VAMPIRO EN LA MONTAÑA




El rey del país de las montañas era muy rico. Tenía montones de oro guardados en cofres, un castillo majestuoso y una cuadra llena de mulos. Hubiera preferido caballos, pero todos saben que para escalar una alta montaña hay que ser bien mulo, nada de caballo. El único inconveniente es la tozudez del mulo: ya sabes, cuando dice que no, ni a palos sube.

Este rey del cuento era caprichoso, como todos los reyes, y le gustaba coleccionar rarezas. Por eso se le ocurrió tener un monstruo de verdad. Mandó emisarios por todos los lugares en busca de uno, pero nada. El último dragón estaba contratado para encender las fogatas de los campamentos de verano, la bruja trabajaba en un museo, el ogro era el director de una guardería infantil. Esas noticias eran muy desalentadoras. Le llegó un aviso de que en cierta ciudad vivía un trol, muy feroz, pero cuando llegaron allá se había convertido en papalotero y solo aceptó ir al castillo los fines de semana ventosos, a empinar papalotes con sus amigos que eran más de mil niños. Para ponerle la tapa al pomo, pidió con anticipación que le despejaran la galería donde estaban colgados los retratos de la dinastía real, para montar una exposición de chiringas, katanas, chichiguas y todas las variantes de los papalotes, y un gran salón donde organizar el taller “Cómo se fabrica un papalote”.

Recuperándose a duras penas de su decepción, he aquí que aparece una mañana, en pleno puente levadizo sobre las rocas, una cesta de mimbre con un pequeño vampiro dentro. Era un bebé vampiro y le habían colgado un letrero que decía: SOLO TOMA SANGRE DE GALLINITA DORADA.

—¡Oh —se dijo en alta voz el rey! —Tanto tiempo buscando un monstruo o ser sobrenatural y ahora aparece con semejante dificultad. En este castillo no hay gallinas y mucho menos, doradas. Si la hago construir de oro no tendrá sangre.

Entonces mandó llamar a sus consejeros y les preguntó si sabían qué hacer para fabricar una gallina dorada y lograr que tuviera sangre, para poder alimentar al bebé vampiro. Enseguida fueron respondiéndole:

—Yo no —dijo el ganso.

—Tampoco yo —dijo el pavo.

—Ni yo —respondió el pato.

—Trataré yo —dijo el niño, y nadie lo creyó. Solo el rey, que estaba muy esperanzado con tener su vampiro y confiaba en la imaginación del niño.

Entonces despidieron a los consejeros del salón del trono no sin que el rey ordenara antes que se pusieran todos en el castillo a la disposición de ellos, por si acaso encontraban una fórmula secreta.

Cada consejero se retiró a sus aposentos privados, donde cada cual tenía montado su propio laboratorio. El niño salió del castillo y se fue al bosque, mientras los otros lo vigilaban desde los altos ventanales, hasta que lo perdieron de vista.

El bebé vampiro lloraba por hambre a grito pelado, y el rey se encerró en la torre más alta del castillo para no escucharlo. Rogaba a los dioses que se encontrara la manera de alimentarlo.

El pato consiguió una mezcla de sangre de pato con un poco de la del propio rey y pensó que bien podría parecerse al sabor de una sangre de gallina dorada. Llegó a la habitación del vampiro y el pequeño, nada más olerla, empezó a gritar más fuerte. Ni siquiera la probó.

El ganso, con su fama de tonto, mezcló su sangre con la del jefe de la guardia del palacio, quien se creía valiente armado con su lanza, pero dormía siempre con una luz encendida pues le temía a la oscuridad. Tal vez podría parecerse a la sangre de una gallina dorada.

Esta vez el bebé la olió con cuidado, como si le fuera familiar, pero tampoco la probó, y gritó más alto aún.

El pavo demoró mucho en decidirse: se miraba en el espejo primero para comprobar que sus plumas estaban bien peinadas. Todavía se pavoneaba cuando el niño regresó del bosque y fue directo a la cocina del castillo. Allí pidió ayuda a la cocinera para preparar algo.

Todavía el pavo no había terminado de mirarse en el espejo cuando el niño llevó al vampiro una jarra de hojalata con un líquido rojo.

Enseguida subió un paje a la torre, para avisarle al rey que el bebé había dejado de llorar. El monarca bajó las escaleras de tres en tres y se acercó cauteloso a la habitación. Allí vio una escena que lo dejó más que asombrado: el niño leía al bebé vampiro el cuento de La gallinita dorada, mientras el vampiro se bebía el jugo de fresa silvestre y reía de vez en vez, enseñando sus pequeños colmillos.


jueves, 1 de enero de 2026

SUPERSTICIONES SOBRE EL CAMBIO DE AÑO: ¿QUÉ NOS TRAE EL 2026?

 




Es la noche del primer día de 2026 y llueve en Santo Domingo, ciudad capital de República Dominicana, al centro sur de la isla de igual nombre. El año se despidió con una lluvia, a veces intensa y otras, muy leve que comenzó la misma mañana del 31, se detuvo en horas de la mañana de hoy y luego continuó, sin descanso, como alguien que desea entregar un mensaje con su pertinaz presencia.

Ya otros días he revelado que soy supersticiosa y en todo cuanto ocurre busco señales, viviendo cada momento como el descubrimiento de cartas del tarot que vayan marcando el ritmo y explicando, sin palabras, la connotación tácita de acontecimientos presente o futuros.

Y he aquí que las palabras me han llevado por un camino completamente diferente al que ideé primero, cuando comencé a escribir. Quería decir solamente que, si el 2025 le entregó el batón de relevo al 2026 en medio de la lluvia, el nuevo año debe resguardarse para no pescar un resfriado y, además, si ha venido con agua debe augurar buenas cosechas y mucha humedad en este punto del trópico. Pero ya me estaba llevando a comentar los métodos de adivinación de las diferentes culturas, lo cual dejaremos para el dos o tres.

Pero no dejaré que el duende o burlón que tergiversa mi dirección se salga con la suya y vuelvo a referirme a las supersticiones. En mi familia, sobre todo por mi abuela materna, mi mamá y sus hermanas, lo que uno hacía en el momento de las doce de la noche marcaba el desarrollo del año recién llegado; por eso, no se podía pelear ni trabajar en las faenas domésticas en ese casi invisible umbral del tiempo entre la medianoche y los minutos siguientes. Debíamos bailar, brindar con sidra, comer las doce uvas (confieso que no me alcanza el tiempo para comer una por cada campanada) y reír mientras compartíamos con nuestra familia más cercana: padres, hermanos, sobrinos, nietos… en fin.

Pero existen rituales para atraer la buena suerte y la prosperidad relacionados con el arroz, las lentejas, los colores de la ropa interior o del vestuario, así como caminar con maletas dando vueltas a la manzana para atraer los viajes. Esta última se volvió muy popular en Cuba, a raíz de las carencias permanentes relacionadas con el aumento de los deseos de emigrar.

No sé si en algún caso concreto el resultado se haya correspondido con el ritual, pero de alguna manera si lo vinculamos a las modernas teorías de la ley de atracción o programación neurolingüística, los seres humanos se aferran a estos actos de fe con la esperanza de que se cumplan sus deseos, casi siempre relacionados con la abundancia material, la salud o el amor.

Menos la de las maletas, en mi familia casi siempre tratamos de recibir el año con alegría y recuerdo que muchas veces arrojábamos un cubo de agua a la calle para ahuyentar la mala suerte. Recuerdo a algunos vecinos que armaban muñecos y los quemaban a las 12, como un acto purificador de eliminar todo lo negativo del año que se despedía.

Es cierto que con los años hemos ido prosperando, nuestras vidas son mejores y de alguna manera, hemos logrado que las distancias geográficas nos acerquen en vez de alejarnos. Pero ya quedaron muy atrás los bombillos de colores con que adornábamos la mata de granada del pequeño jardín, o el rojo explosivo de aquella flor de Pascua de mi madre.

Pero incorporemos supersticiones sanas al acervo familiar: hablemos en el último minuto del año viejo o en los primeros del nuevo con nuestros seres queridos, para mantenerlos cerca del corazón; hablemos de los momentos felices, de los recuerdos que compartimos y nos hacen quienes somos, de nuestros sueños y cuánto logramos y cuánto queremos hacer en este Año Nuevo.

Ya veo de nuevo bailar en las luces del arbolito el rojo de la flor de Pascua y escucho a mi madre cantar aquellas melodías españolas que escuchó de su padre en su niñez y aún las canta, como se las canto yo a mi nieto o quizás a mi hija, si me lo pide.

Porque el tiempo es una línea que no va siempre en línea recta: salta, se endereza, gira, sube, para luego acercarse a cumplir nuestro más grande anhelo que, casi siempre, tiene que ver con el amor y la esperanza.

Por eso, el 2026 nos traerá toda la abundancia que imaginemos, el amor que dé calidez a nuestros corazones y la paz que inunde los días con la serenidad de los atardeceres. Trabajemos para que esos sueños nos arropen y despierten.

Que así sea.

jueves, 18 de diciembre de 2025

CAMPANA SOBRE CAMPANA (HACIA LAS ESTRELLAS)


Ya casi termina este año 2025, con algunas penas y la gloria inmensa de disfrutar a mi hermosa familia en paz, con salud, después de una recuperación increíble de mi madre y el gusto de haber compartido con ella esos días difíciles, igual que con mis hermanas. Retrocedimos en el tiempo y discutimos como niñas, nos mimamos, disculpamos y volvimos a pelear… El cariño sigue intacto, así que alguna razón tiene ese refrán de que La sangre pesa más que el agua, porque con amigos quizás enseguida renunciáramos, pero con la familia, jamás. 
Llegó un nuevo miembro a la familia, Bastian, otro Tauro que presiento va a tener el carácter de Diego y mío, así que disfruté verlo y jugar con él, salir una mañana juntos a ver las ardillas que saltan en las ramas de los árboles cercanos a su casa y descubrir juntos pequeños lagartos extraños que caminan por la acera. 
Por primera vez hice un viaje en compañía de uno de mis hijos y fue un gusto atravesar aeropuertos y mares en su compañía. Creo que cada día aprecio más estar cerca de mis hijos y la familia que han formado. 
Mi otra tía querida partió hacia las estrellas y me quedó el anhelo de verla nuevamente en ese país alejado al sur, Ecuador, desde donde partió un primo que adoraba, a destiempo, pero su corazón no aguantó la lejanía, el ostracismo, el verse en ese país frío y huraño. Pero sé que están en buen lugar y desde acá, les recuerdo y extraño. Como extraño a mis otros tíos que se fueron antes y me protegen siempre.
No pude terminar de escribir ninguno de los libros que empecé a escribir (son tres), pero ya sé que, sin avisarme, llegará el tiempo y el deseo de terminarlos, quizás en este breve descanso del fin de año. Pero quiero despedir este año haciendo votos de paz y prosperidad. Porque la paz es lo más importante para lograr todo lo que nos importa en la vida. La prosperidad, para poder compartir con otros nuestra suerte. 
Conjuremos a los malos espíritus y a la infame apatía del desinterés y la abulia. Que nuestro umbral esté protegido por la luz de los corazones buenos y el poder de los pensamientos alegres. Mientras existamos en este planeta la apuesta por la vida y el amor sigue en pie, con más fuerza que nunca: Ad Astra per aspera (hacia las estrellas a través de las dificultades), porque el camino será difícil, pero glorioso.

miércoles, 2 de abril de 2025

DIA INTERNACIONAL DEL LIBRO INFANTIL




Cartel del 2025, diseñado por Janneke Ipenburg

Desde 1967, el IBBY celebra el Día Internacional coincidiendo con la fecha de nacimiento del autor danés Hans Cristian Andersen, el llamado Príncipe de los cuentos infantiles, dedicando a cada sección de los países miembros un año. 
En 2025 el tema es la libertad de la imaginación y lo celebran una autora y una ilustradora de Holanda: Rian Visser y Janneke Ipenburg.
Rian Visser (1966) es una escritora y poeta holandesa de libros infantiles a quien llaman oficialmente Poeta Infantil de los Países Bajos.
Janneke Ipenburg (1979) es una ilustradora holandesa de libros infantiles. Ha realizado dos colecciones de poesía con Rian Visser.
El mensaje de este año es el poema escrito por la autora holandesa:

Lenguaje visual

¿Puedes dibujar algo
para las palabras,
para las cosas que digo?

Dibújale entonces
un agujero al día
dibuja un frío,
un viento,
un nudo en la garganta
o la mala suerte,

dibuja un carraspeo,
un suspiro,
el aroma a pan recién horneado,
el tiempo,
el instante,
el principio o el final
de un plan,

dibuja ese lugar en que algún día,
ese lugar en que nunca,
ese lugar en que luego
ocurrirá algo,

dibuja la punzada de un empujón,
el sabor del mar.

Hay tantas cosas
que quisiera ver,
el amor,
por ejemplo,
luego,
algún día y quizás.

Haz dibujos
para mi poema,
pero siéntete libre:
son tuyas
estas palabras
que han salido de mi boca.

Texto: Rian Visser. Traducción: Micaela van Muylem

Cerremos entonces con palabras de Andersen, de quien celebramos hoy el 220 aniversario de su natalicio:

El mundo entero es una serie de milagros, pero estamos tan acostumbrados a ellos que los llamamos cosas ordinarias.



jueves, 20 de marzo de 2025

¿PRIMAVERA U OTOÑO?

Mujer con sombrilla, Claude Monet.



El equinoccio de primavera marca formalmente el inicio de esta estación y ocurre cuando el Sol se encuentra directamente sobre el ecuador terrestre. En esta fecha, el día y la noche tienen prácticamente la misma duración en todo el mundo. Esto sucede porque la inclinación del eje de la Tierra es de 23.5 grados y durante el equinoccio, ambos hemisferios reciben la misma cantidad de luz solar. En el hemisferio norte, este evento ocurre alrededor del 20 o 21 de marzo, mientras que en el hemisferio sur, tiene lugar en septiembre.

En este año 2025 es hoy, 20 de marzo, el día del equinoccio de primavera. Nuestro planeta se prepara para recibir la florida y soleada estación en el hemisferio norte mientras en el sur se da la bienvenida al equinoccio de otoño y se apresta a recibir las bajas temperaturas del invierno.

La llegada del equinoccio de primavera ha sido motivo de celebración en diversas civilizaciones a lo largo de la historia. Para muchas culturas antiguas, este evento simbolizaba la renovación, la fertilidad y el renacimiento de la naturaleza, ya que los días empiezan a ser más largos y las temperaturas más cálidas, lo que favorece la siembra y el crecimiento de las cosechas. Ejemplos de festividades relacionadas con el equinoccio son el Nowruz, el Año Nuevo persa, y las ceremonias de los mayas, que construyeron templos como el de Kukulkán, en Chichén Itzá, para alinearse con este fenómeno.

Desde el punto de vista astronómico y espiritual, el equinoccio de primavera también se asocia con un equilibrio simbólico, ya que representa el balance entre la luz y la oscuridad. Es un momento ideal para la introspección y para marcar nuevos comienzos, tanto a nivel personal como colectivo. Muchas personas aprovechan este tiempo para establecer nuevas metas y objetivos, con la esperanza de que, al igual que la naturaleza, sus proyectos florezcan y se desarrollen en los meses venideros.

Los celtas celebraban el equinoccio de primavera con festividades vinculadas al despertar de la naturaleza y el renacimiento de la vida tras el invierno. Una de las celebraciones más importantes asociadas a este evento era la fiesta de Ostara, un festival que honraba a la diosa Eostre (o Ostara), la deidad germánica de la primavera, la fertilidad y el amanecer. Ostara simbolizaba el nuevo ciclo de vida, el florecimiento de la tierra y la fertilidad de los campos, por lo que se le ofrecían rituales para atraer la abundancia en las cosechas y el bienestar de las comunidades.

Durante esta celebración, los celtas realizaban rituales al aire libre, en los que encendían fuegos para simbolizar la luz y el calor del Sol, que comenzaba a ganar fuerza tras el invierno. También llevaban a cabo ofrendas de flores y huevos pintados, símbolos de fertilidad y renovación, que se colocaban en altares y se utilizaban en diversos rituales. Los huevos, al igual que hoy en día en las celebraciones modernas como la Pascua, eran un símbolo de la vida que comienza a surgir con la llegada de la primavera.

Los celtas también realizaban danzas y cánticos en honor a la naturaleza y a los ciclos de la vida. Esta festividad no solo era una oportunidad para conectar con la tierra y pedir una buena cosecha, sino también para agradecer por la renovación de la vida y el equilibrio que traía el equinoccio, un momento de armonía entre la luz y la oscuridad. La celebración de Ostara era tanto una fiesta espiritual como un momento de unión social, donde la comunidad se reunía para celebrar el inicio de un nuevo ciclo de abundancia y crecimiento.

Entre los pueblos nórdicos, el equinoccio de primavera también era un momento significativo, aunque no se celebraba de la misma forma que en otras culturas europeas como la celta. Los nórdicos, quienes vivían en una región con inviernos largos y duros, veían en la llegada de la primavera una ocasión importante para marcar el renacimiento de la naturaleza y el retorno de la fertilidad a la tierra. Si bien no existe un festival específico exclusivo del equinoccio en la mitología nórdica, este evento se entrelazaba con otras festividades vinculadas al ciclo agrícola y las deidades relacionadas con la fertilidad, como Freya y Freyr.

Freya, diosa del amor, la fertilidad y la belleza, era una figura clave durante las celebraciones primaverales. Los nórdicos realizaban ofrendas a Freya para pedir su favor en el crecimiento de las cosechas y en la fertilidad de la tierra. Freyr, por su parte, era el dios de la prosperidad, la fertilidad y las cosechas, y también jugaba un papel importante en estas festividades. En honor a estas deidades, se celebraban banquetes, se hacían sacrificios de animales y se realizaban rituales para asegurar una primavera fértil y una buena cosecha en los meses venideros.

Otra tradición vinculada a la llegada de la primavera era la encendida de hogueras para simbolizar la victoria de la luz sobre la oscuridad, algo muy relevante en las regiones nórdicas debido a la extrema diferencia entre las largas noches de invierno y los días más largos de la primavera y el verano. Estas hogueras servían no solo para iluminar y calentar las comunidades, sino también como una forma de purificación y protección contra los espíritus malignos o las fuerzas oscuras que pudieran haberse acumulado durante el invierno. Aunque los nórdicos no tenían una festividad tan estructurada como el Ostara celta, su conexión con la naturaleza y los ciclos estacionales se reflejaba profundamente en su espiritualidad y su vida diaria.

De alguna manera, la primavera siempre simboliza la alegría, el optimismo y el florecimiento de la naturaleza mientras que el otoño se asocia a la melancolía de las hojas que caen, dejando los troncos desnudos, el gris de los días nublados y plomizos…
Pero quiero creer que aun con el otoño, en las almas puede existir la más cálida de las primaveras.

lunes, 10 de marzo de 2025

UN VERSO CON RITMO DE PRIMAVERA



Ha llegado marzo, el mes de la primavera, y con él los días se alargan, el aire se llena de aromas frescos y la naturaleza despierta de su letargo invernal. Las flores comienzan a brotar, tiñendo los jardines de vibrantes colores, mientras los árboles renuevan su follaje, anunciando la llegada de una nueva temporada de esperanza.

Es el momento en que las aves regresan de su migración, llenando el cielo con su canto, y el sol brilla con más fuerza, invitándonos a salir y disfrutar del calor suave y las suaves brisas que acarician el rostro. Marzo es también el mes de la introspección, cuando, al igual que la naturaleza, nos preparamos para renacer, dejando atrás lo viejo y abrazando lo nuevo con ilusión y energía.

Este mes, la primavera nos invita a reconectar con nuestro entorno y con nosotros mismos, a sembrar nuevas metas ya florecer en todas las áreas de nuestra vida. ¡Bienvenida, primavera!

Marzo es también el mes de la poesía, cuando las palabras florecen como versos que se deslizan suavemente, llenos de ritmo y emociones. Con la llegada de la primavera, la naturaleza parece inspirar a los poetas, quienes encuentran en el renacer de la vida una fuente inagotable de metáforas, simbolismos y sentimientos.

La poesía, como la primavera, despierta los sentidos y el alma. En marzo, los poetas nos invitan a detenernos, a observar el mundo con ojos nuevos ya sentir profundamente lo que nos rodea: el trino de un pájaro, el perfume de una flor o la calidez del sol al amanecer. Cada palabra, cada verso, es una pequeña semilla que germina en el corazón, llevándonos a reflexionar sobre la vida, el amor, la naturaleza y los sueños.

Este mes es un homenaje a aquellos que han sabido traducir la belleza del mundo en palabras, y una invitación para que todos encontremos poesía en lo cotidiano. Porque, al fin y al cabo, la poesía está en todas partes, solo hace falta abrir el alma para recibir con calidez sus efluvios.

Para los romanos, los idus de marzo eran una fecha clave dentro de su calendario. Los idus se referían al día 15 de marzo, un momento cargado de significado tanto en el ámbito religioso como en el político. Originalmente, los idus de marzo marcaban el primer día de la primavera en el calendario romano y estaban dedicados a la deidad Júpiter, el dios supremo de la mitología romana. En esta fecha, se celebraban festivales y procesiones en honor a Júpiter, y también se consideraba un momento propicio para saldar deudas.

Sin embargo, los idus de marzo adquirieron una relevancia histórica especial debido a un acontecimiento trágico y decisivo: el asesinato de Julio César en el año 44 a. C. En ese día fatídico, César fue apuñalado por un grupo de senadores en el Teatro de Pompeyo, un hecho que marcó el fin de la República romana y el inicio de una serie de conflictos que culminaron en la configuración del Imperio romano bajo el gobierno de su sobrino e hijo adoptivo, Augusto.

La expresión "¡Cuídate de los idus de marzo!" se volvió famosa gracias a la obra de William Shakespeare Julio César. Shakespeare utiliza esta advertencia, "¡Cuídate de los idus de marzo!", como un elemento premonitorio que añade tensión y dramatismo a la trama, subrayando el tema del destino inevitable y las consecuencias de la ambición política. La frase ha trascendido la obra, convirtiéndose en una expresión simbólica que evoca traición, peligro inminente y el inexorable cumplimiento del destino. Hoy en día, "los idus de marzo" se recuerdan no solo por el asesinato de César, sino también como un recordatorio de que incluso los más poderosos pueden sucumbir a las conspiraciones y la traición.

La primavera besaba…


La primavera besaba

suavemente la arboleda,

y el verde nuevo brotaba

como una verde humareda.

 

Las nubes iban pasando

sobre el campo juvenil...

Yo vi en las hojas temblando

las frescas lluvias de abril.

 

Bajo ese almendro florido,

todo cargado de flor

-recordé-, yo he maldecido

mi juventud sin amor.

 

Hoy en mitad de la vida,

me he parado a meditar...

¡Juventud nunca vivida,

quién te volviera a soñar!

                   Antonio Machado



Mariposa


Quisiera

hacer un verso que tuviera

ritmo de primavera;

que fuera

como una fina mariposa rara,

como una mariposa que volara

sobre tu vida, y cándida y ligera

revolara

sobre tu cuerpo cálido de cálida palmera

y al fin su vuelo absurdo reposara

–tal como en una roca azul de la pradera–

sobre la linda rosa de tu cara… 

Quisiera

hacer un verso que tuviera

toda la fragancia de la Primavera

y que cual una mariposa rara

revolara

sobre tu vida, sobre tu cuerpo, sobre tu cara.

                                  Nicolás Guillén



¡De qué callada manera

se me adentra usted sonriendo,

como si fuera

la primavera!

(yo, muriendo.)

Y de qué modo sutil

me derramó en la camisa

todas las flores de abril.

¿Quién le dijo que yo era

risa siempre, nunca llanto,

como si fuera

la primavera?

(no soy tanto.)

En cambio, ¡qué espiritual

que usted me brinde una rosa

de su rosal principal!

¡de qué callada manera

se me adentra usted sonriendo,

como si fuera

la primavera!

(yo, muriendo.)

                    Nicolás Guillén


miércoles, 12 de febrero de 2025

TEMPUS FUGIT

 



Esta locución latina se traduce como « el tiempo vuela»o «el tiempo se escapa»... 

A menudo pensamos en el tiempo en términos grandes: años, décadas, siglos, pero lo que realmente se nos escapa son esos pequeños momentos del día a día. Las risas durante una comida con amigos, el café que te tomas por la mañana mientras el sol apenas se levanta. Esos momentos no se repiten, y cuando nos damos cuenta, ya son solo recuerdos que se disuelven, la mayor parte del tiempo, en el transcurrir de las horas.

Es curioso, pero parece que cuanto más crecemos, más rápido se nos va el tiempo. Cuando éramos niños, los veranos parecían eternos y las vacaciones escolares duraban una vida. Sin embargo, a medida que envejecemos, los años parecen desvanecerse en un abrir y cerrar de ojos.

¿Por qué? Hay algunas teorías interesantes sobre esto. Una de ellas es que, cuando somos pequeños, cada experiencia es nueva y emocionante, lo que hace que el cerebro preste más atención y lo perciba como si durara más. A medida que crecemos, nuestras rutinas se vuelven más predecibles, y nuestro cerebro deja de registrar cada momento con la misma intensidad. Esto crea la ilusión de que el tiempo se acelera, pero sigue siendo el mismo tiempo contado en segundos, minutos y horas.

También está la idea de que cuanto más años acumulamos, cada nuevo año representa una fracción más pequeña de nuestra vida total. A los cinco años, un año es el 20 % de tu vida. Pero a los 50, es solo el 2 %. Esto podría explicar la sensación de  que los días se nos escapan más rápido a medida que envejecemos.

¿Será que valoramos más el tiempo cuando la vida pasa? Quizás la razón por la que sentimos que el tiempo pasa más rápido es porque, a medida que vivimos más, empezamos a darnos cuenta de su verdadero valor. En la juventud, tendemos a dar el tiempo por sentado; creemos que siempre habrá más oportunidades, más momentos, otros "después". El final de la vida se nos antoja lejos, muy lejos, pero a medida que avanzamos, nos damos cuenta de que esos "después" no siempre llegan.

Es como si, con los años, hayamos aumentado nuestra capacidad de notar lo efímero que realmente es el tiempo. Las responsabilidades crecen, y con ellas, la conciencia de que no podemos detener el reloj. Es en ese momento cuando empezamos a valorar más los pequeños instantes, aquellos que tal vez antes pasábamos por alto: una charla con un amigo, un atardecer que te sorprende, saborear en las mañanas un café...

Tal vez no es que el tiempo pase más rápido, sino que simplemente empezamos a apreciar su paso, porque somos más conscientes de su valor.

Sobre la brevedad de la vida, su paso y el tiempo, trata este poema de Rosalía de Castro:

Hora tras hora, día tras día

Hora tras hora, día tras día,
entre el cielo y la tierra que quedan
eternos vigías,
como torrente que se despeña
pasa la vida.

Devolvedle a la flor su perfume
después de marchita;
de las ondas que besan la playa
y que una tras otra besándola expiran.
Recoged los rumores, las quejas,
y en planchas de bronce grabad su armonía.

Tiempos que fueron, llantos y risas,
negros tormentos, dulces mentiras,
¡ay!, ¿en dónde su rastro dejaron,
en dónde, alma mía?


lunes, 30 de diciembre de 2024

EL MAR DE FUEGUITOS QUE SOMOS




Hoy es 30 de diciembre y falta muy poco tiempo para que el año 2024 termine. Casi al mediodía de hoy nos quedan 36 horas para recibir el Año Nuevo. Para muchos ha sido un año de sucesos tristes, como la partida a otras dimensiones de amigos, familiares o personas conocidas que siempre «estaban ahí»: celebridades de la música, el cine, la televisión, la literatura… y que ahora forman parte de nuestros recuerdos.

Decía Eduardo Galeano que somos un mar de fueguitos vistos desde lo alto. Cada uno de nosotros tiene su propia luz; así, hay quienes tienen una luz clara, luminosa, mientras que otros irradian una luz oscura, muy parecida a las sombras.
A todos nos gusta estar rodeados de personas luminosas, que nos hacen vivir con una sonrisa a flor de labios, enfrentar las adversidades con entereza o, simplemente, ser capaces de conmovernos al contemplar un amanecer.
He tenido la suerte de estar rodeada (casi siempre) por fueguitos luminosos, de esos que casi parecen estallidos de fuegos artificiales y que al verlos o recordarlos, nos evocan mágicos momentos de amor y fraternidad humana. 
Uno de mis libros preferidos (o historias, porque es una saga) es el de la familia Mumin. Ese valle, con su montaña en la que vive el más solitario de los magos, ese sombrero transformador y cada uno de sus personajes son un pasaje al mítico mundo de la imaginación. Releer sobre sus aventuras me hace preguntar cómo alguien pudo crear una obra así. Su autora estuvo rodeada de fueguitos luminosos, no cabe dudas.
¿Qué podemos hacer para convertirnos en uno de esos fueguitos bienhechores? Es un misterio. Hay quienes lo hacen sin pensarlo y sin proponérselo. Otros, van cargados de sombras, sin contar estrellas.
Pero si nos proponemos iluminar con una palabra o un gesto generoso a quienes tenemos cerca (en el trabajo, en la casa, en nuestra ciudad), seguramente que nuestro fueguito crecerá y se convertirá en una hermosa llama tornasol, capaz de alumbrar una noche oscura o un corazón apagado.
Casi, casi llegamos al final del año. El nuevo año viene caminando con su farol de días a cuestas para alumbrar los caminos del mundo. Hagamos que cuando mire desde la cúspide del tiempo, vea que somos un mar de fueguitos rutilante caminando juntos.
La humanidad necesita la luz, no las sombras. Y las personas de buena voluntad están hechas de luz; seamos de esos que «arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende».



viernes, 20 de septiembre de 2024

POR SUERTE, LA MEMORIA…


Plaza de San Francisco, Habana Vieja de noche. Con Chopin.


Hay temas sobre los que no hablo a veces para conjurarlos. Ni siquiera lo menciono, por aquello de que la palabra es el mantra más poderoso y soy, como buena trabajadora de las palabras, supersticiosa.

Pero ahora que he llegado a cierta edad, esa que consideran una tercera juventud, a veces pienso cómo serán los años futuros. Me alegra dejar algunos libros escritos, porque, aunque puedan desaparecer, estoy tratando de que permanezcan en estos caminos digitales que andan y desandan tantas personas a lo largo del tiempo.

De todas las cosas que quiero conservar, la primera es sin dudas, la memoria. Aficionada desde hace varios años a ver series y películas asiáticas (fundamentalmente coreanas, pero se ha extendido a otros países), estoy viendo una excelente serie china titulada Adiós princesa. Luego de hechos terribles, la princesa y su amado se arrojan al río del Olvido para olvidar el amor que los hace sufrir por un cruel acto de él, que no contaré para no revelar lo que ocurre, por si acaso alguno de mis lectores la quiere ver. Ella no puede perdonarlo (¿quién podría?) y se sumergen en las aguas, juntos, para dejar atrás sus sentimientos.

Y entonces pensé: ¿querría yo olvidar mi pasado o siquiera algunos hechos que me ocurrieron? Entonces me vino a la mente Diego, mi nieto de doce años, con quien tengo conversaciones muy profundas. Me preguntó él que si yo pudiera viajar al pasado qué cambiaría de mi vida. Me quedé pensando. Trataría de ser mejor con los seres queridos que se fueron de mi vida prematuramente o de forma inesperada, como mi padre y mi tía Chacha, también algunos amigos… porque si pudiera evitar sus muertes lo haría, pero creo en el destino inexorable. Lo que sí no cambiaría son los afectos que tuve, las personas que estuvieron en mi vida, mis trabajos, cada una de las experiencias que viví; no sé si por testaruda, pero creo que cada minuto vivido, triste, alegre o angustioso, ha valido la pena: me hicieron quién soy.

Así que quiero conservar mi memoria y alejar el olvido. Que el olvido siga siendo esa amenaza lejana e irreal que no encuentre el camino ni a mi mente ni a mi corazón, allí donde atesoro mis mejores recuerdos y a las personas con quienes he compartido esta vida.


jueves, 20 de junio de 2024

LUNA LLENA Y SOLSTICIO: LA MAGIA DEL UNIVERSO

Stonehenge durante el solsticio de verano.

En nuestro planeta, al igual que en todos los planetas que presentan inclinación de su eje, ocurren dos solsticios y dos equinoccios cada año. Cada uno de ellos marca el inicio de una estación, aunque en algunos lugares no estén tan marcadas las cuatro estaciones y, de hecho, alguna ni siquiera existe. Ese es el caso de las tierras más tropicales y de las más heladas, con relación al invierno las primeras y al verano las segundas.

Será el 20 de junio de 2024, a diferentes horas, según el país. Acá lo tendremos a las 4: 50 p.m., hora estándar del Atlántico. Para nosotros, el solsticio de verano; para el hemisferio sur, el solsticio de invierno. 

El solsticio de verano marca el inicio de una temporada durante la cual los días duran más que las noches, lo cual no depende de la cercanía al Sol sino a que la Tierra pasa por el punto de su órbita desde el cual el Sol presenta su máxima declinación norte.

En el hemisferio norte ocurrirá este 20 de abril, en el del sur, será el próximo diciembre. Esto quiere decir que, al sur del ecuador, comienza una temporada en la cual las noches son más largas y los días más cortos.

Desde la Antigüedad, los seres humanos han estado pendientes de lo que ocurre en el universo y han estudiado estos sucesos y por supuesto, los han relacionado con la vida cotidiana: las cosechas, los ciclos de la naturaleza y sus propias prácticas, religiosas o no. De hecho, el 21 de junio de cada año es celebrado el Día Internacional de la Celebración del Solsticio, ya sea de verano o invierno. 

Coincide este año la celebración del solsticio con la luna llena de junio, hecho que se repite como en 2016, con la diferencia de que en ese año ocurrió después de haber transcurrido 70 solsticios. 

A esta luna llena se le conoce como Luna de Fresa, no porque sea roja, sino porque era en esta fecha en la que los antiguos aborígenes norteamericanos y los pueblos nativos americanos que cosechaban la roja fruta.

No habrá planetas visibles a comienzos del verano en el cielo nocturno, siendo en julio que podrá verse Mercurio brevemente, luego de la puesta del sol, mientras que en agosto Venus será quien asome en el horizonte.

Antes del amanecer si podrán verse tres planetas que se harán visibles: Marte, Júpiter y Saturno. Sí podrán distinguirse grupos de estrellas brillantes en las constelaciones del Águila, del Cisne y Lira, triángulo al que se le llama triángulo del verano.

Los celtas celebraban Litha, que representaba la cosecha de cereales y adoraban a la dios del verano, Dana. Además, para ellos también significaba celebrar lo que cada quien había cosechado durante su existencia.

Las civilizaciones precolombinas desarrollaron la astronomía y en sus observaciones, rituales y organización de la sociedad, el Sol jugaba un papel fundamental, como en casi todas las culturas del mundo, lo cual es refrendado por los puntos dedicados a estos estudios en las pirámides y edificaciones de mayas, aztecas e incas. Asimismo, en Stonehenge, las piedras que forman este semicírculo están alineadas para marcar la salida y la puesta de sol durante ambos solsticios, y este monumento cuenta con unos 5 000 años de antigüedad.

Además de todo, esta luna llena de fresa ocurrirá en el signo de Capricornio, que es un signo de Tierra, lo cual es muy significativo para nuestro hemisferio, sabiendo que marca una época de cosechas.

Por todo ello, indagando por acá y por allá, sabemos que los primeros hombres idearon rituales para invocar la abundancia, la salud y la sobrevivencia, así que es un buen momento para hacer algunos rituales, como los antiguos.

Recordando que el día 24 es el Día de San Juan, asociada su celebración con el fuego purificador, muchos de esos rituales se relacionan con el fuego.

De la newsletter Glamour, tomé estos tres que tienen que ver con purificación y renovación.

Ritual de desprendimiento

Prende una vela (preferentemente que sea sin aroma), si vas a elegir alguna esencia, que sea frutal o herbal. El propósito de este ritual es desechar aquellos pensamientos y sentimientos negativos que guarde nuestro corazón para darle paso al amor y la abundancia.

Realizarlo es muy sencillo, todo lo que quieras olvidar y dejar en el pasado para empezar a sanar, escríbelo en un papel, prende una vela y quémalo. El fuego es el mejor purificador de malas energías. Al terminar deja que el viento se lleve las cenizas y que la vela se consuma por completo.

Recuerda que el fuego purifica y consume, así que medita bien sobre lo que escribes antes de arrojarlo al fuego.

Ritual de purificación

La purificación durante el solsticio de verano es un ritual esencial. Al igual que la Tierra se prepara para el nacimiento de nuevos frutos y flores, tu cuerpo también debe prepararse para recibir la energía del sol y toda la abundancia que trae consigo este equinoccio.

Para limpiar tu espíritu, realiza un baño de purificación con sales minerales y tomillo. La combinación de esta hierba protectora y el poder de estas partículas naturales, te llenarán de buena energía.

Aprovecha los granos de las sales minerales, pásalas por todo tu cuerpo y cabeza.

Ritual de renovación

Por último, para aprovechar al máximo del solsticio de verano, te recomendamos realizar un ritual de flores para renovar la energía de tu casa. Lo único que necesitarás será hacer ramos de diferentes hierbas y plantas, acomodarlas en distintos puntos de tu hogar o negocio, y dejar que su esencia se encargue de eliminar las envidias.

Los ramos de hierbas aromáticas protegerán tu entorno. Las especies más recomendadas para realizar tus ramos son: albahaca, lavanda, laurel, tomillo, ruda, copal, manzanilla y romero.

Para el hemisferio sur, que es el solsticio de invierno (esperando que excusen el hecho de haberlas tomado, aunque estoy citando la fuente), traigo una del diario Clarín, según la insigne astróloga Clara Gualano:


Quemar y honrar

A la manera vikinga, Clara Gualano sugiere reunirse con amigos o familia y salir a buscar juntos un tronco especial (o una rama) que podamos quemar en casa, en una salamandra o en un cuenco especial: “Podemos tomar ese tronco y pasarlo uno a uno para que cada quien le imprima algo que quiera quemar en honra al Sol y a la nueva temporada que se acerca. Puede ser algún sigilo, un símbolo mágico o una runa (hay sitios en internet que nos dan su significado)”.

También -dice- se pueden escribir cosas en un papel y atarlo al tronco: “Lo importante es la intención que pongamos para llamar eso en la nueva etapa. Aprovechemos el momento para tener un diálogo sincero e íntimo con quienes nos rodean acerca del momento que estamos atravesando (miedos, esperanzas, deseos)”.


jueves, 13 de junio de 2024

TALÍA INVITA A NIÑAS Y NIÑOS A LEER SUS PAPELES




Por el promotor de lectura Adrián Guerra Pensado

Me llamo Talía y voy al segundo grado. Aprendí a leer y a escribir, pero hay palabras difíciles. Las únicas hojas que yo conozco son las de las libretas y los libros, bueno, y las de las plantas, pero hablo de las hojas donde se puede escribir. Mi mamá trae siempre del trabajo una maleta y la pone encima del escaparate para que yo no la alcance. Me dice: “Talía, tú no sabes lo que pasaría si pierdo un papel de esos. Esos papeles son muy importantes”, y cuando dice el muy, parece una vaca. No me quiero burlar de ella, es verdad que parece una vaca. Entonces un día me subí al librero y cogí la maleta de los papeles. Allí solo había hojas con cosas escritas y yo me asombré, ¿esos eran los papeles tan importantes? Aquella vez yo estaba en primer grado y no sabía leer de corrido, por eso me quedé sin saber qué decía allí. Pero sí aprendí algo: las personas mayores escriben en los papeles las cosas importantes para ellos y si uno quieren que entiendan, hay que escribirles papeles. Por eso empecé a escribir los míos. Ahora los leo otra vez y quiero que los lean Ana Carla, Aiara, Camila, Betsy, y todas las niñas que quieran leerlos. Los niños también pueden, si quieren.

PAPEL DE AMIGA, PAPEL MOJADO, PAPEL DE LA NIÑA DE OJOS AZULES, PAPEL DE MAMÁ y PAPEL DEL ZOOLÓGICO, son los papeles que hallarán los lectores dentro de este pequeño libro que nos hace aprender a mirar y entender mejor la infancia sin dejar de sonreír.

Mirtha González Gutiérrez, narradora y poetisa. La mayor parte de sus obras están dedicadas a la infancia y la adolescencia. Sus cualidades la llevaron a dirigir por varios años la Editorial Gente Nueva y más tarde, en 2007, a dirigir por varios años La Cámara Cubana del Libro.


martes, 2 de abril de 2024

DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO INFANTIL 2024 (Cartel y mensaje de IBBY)

 

Cartel por Día del Libro Infantil 2024 
Creado por Furiya (Tokyo, 1961) es una ilustradora japonesa afincada en Eslovaquia desde 1992 que ganó el Golden Pen en la bienal de Belgrado de 1999 y fue seleccionada en los White Ravens 2021.


Sobre las alas, los cuentos viajan.
Deseando sentir el aleteo de tu corazón

Soy el Cuento Viajero. Voy volando a cualquier sitio.

Unas veces voy en las alas del viento. Otras, en las de las olas. Y otras en las alitas que tiene la arena. Por supuesto, hay veces en que me monto también en las alas de las aves migratorias.

Y, lógicamente, también uso las de los aviones de vez en cuando.

Y así, me presento ante ti, me siento a tu lado, me abro en un pis pas por alguna página y te cuento el cuento que quieras.

¿Te gustan las historias fantásticas, o te van más las historias tristes? ¿Las de miedo? ¿Las divertidas?

Y si por ahora no quieres ninguna, pues tampoco pasa nada. Seguro que alguna vez te entran ganas. Entonces, me llamas. No tienes más que decir: “¡Cuento Viajero, ven aquí!”, que iré volando a tu lado.

Mira, tengo historias de este estilo.

Una historia de una isla que estaba harta de estar sola y aburrida, y se puso a practicar la natación y al final encontró compañía; la de una misteriosa noche en la que aparecieron dos lunas… Y la historia de cuando Santa Claus se perdió, entre otras muchas.

¿A ver? ¡Sí, sí, me parece que estoy oyendo palpitar tu corazón!

¡Bom, bom! ¡Bum, bum! ¡Pumba, pumba!

Eso es que el Cuento Viajero se te ha metido dentro y está haciendo sonar las campanas de tu corazón.

¡Seguro que la próxima vez eres tú el Cuento Viajero y vas a estar ansioso por salir de viaje!

Y así, un nuevo Cuento Viajero habrá nacido en el mundo.

(Mensaje escrito por Eiko Kadono (Tokyo, 1935),  una destacada escritora japonesa que en 2018 ganó el Premio Hans Christian Andersen y hasta la fecha ha publicado más de 250 libros (entre otros, Nicky, la aprendiz de bruja, en el que basó Miyazaki una de sus películas más conocidas).

SOBRE LA NOCHE EN EL BOLSILLO... (una reseña de Lizabet García Romero)






La noche en el bolsillo cuenta la historia de Luna y Merlín, dos adolescentes que sostienen encuentros sin revelar sus verdaderas identidades

Por  Lizabet García Romero


Una amiga y yo caminábamos por las calles del Vedado, cuando nos detuvimos en el parque del Quijote. Había una carpa con materiales de oficina, algunas revistas y libros a la venta. Ella tomó un libro delgado, de tapa blanda, con portada púrpura y lo puso en mis manos. Sin mirarme, ni saber si traía dinero encima, me dijo delante de la vendedora: “¡Cómpralo!”.

Como sé que su mal carácter es directamente proporcional a su buen gusto literario, acaté la orden sin rechistar. Mientras realizaba el pago, me miró sonriente y concluyó: “Ese libro es una ternurita, me lo vas a agradecer cuando lo leas”. Así fue.

¿Quién no sueña de vez en cuando con el retorno a la adolescencia, donde un intercambio de miradas era toda una aventura? La noche en el bolsillo es una excelente propuesta para los nostálgicos, de esos libros que debes leer antes de irte a la cama para disfrutar de un sueño reparador y repleto de bonitos recuerdos.

Su autora, Mirtha González Gutiérrez (1959), licenciada en Derecho y escritora cubana, dedicada a niños y jóvenes, ofrece una hermosa anécdota de las que catalogamos como inexistentes en el siglo XXI o, al menos, muy difíciles de encontrar.

Hace 13 años, la Editorial Gente Nueva fue la encargada de plasmarla en papel por primera vez. En mi caso, tuve el privilegio de leer una edición más moderna de la propia impresa, de 2018.

En las 90 páginas del libro, podemos descubrir una historia romántica, tierna e inocente, propia de unos jovencitos que comienzan a explorar las incertidumbres del amor. Descifrar los pequeños detalles que rebosan cualquier corazón ilusionado, es el encanto principal del relato.

“Yo mismo, sin vara mágica, sin la danza de los gigantes y como un simple mortal, esperando, alimentado por una mínima esperanza. A veces, cuando te extraño, quisiera llevar la noche en el bolsillo para sacarla, como un pañuelo, y agitarlo en el aire para extender las sombras y las estrellas, para escucharte, Luna, y sentir ese olor tuyo, a flor, a madera, a ti…”.

Merlín y Luna, como se hacen llamar en sus citas nocturnas, mantienen una distinguida amistad a escondidas, donde Merlín insiste en conquistar a Luna con dulces palabras como las antes expuestas. Todos sus encuentros son a ciegas. Luna le teme a la idea de mostrar sus rostros, de no ser lo que esperan uno del otro, de fracasar en el amor, porque, sí, está completamente enamorada de la voz de Merlín.

La problemática se desenvuelve en cualesquiera de las becas que existen a lo largo de Cuba. Para los que estudiaron en instituciones como esas, resulta emocionante encontrarse nuevamente con un pedacito de su pasado, y a los que no, les permite conocer otro de los tantos escenarios de la Isla caribeña.

Para la realización de esta historia, la autora se basó en algunas de sus experiencias y, por supuesto, dio rienda suelta a la imaginación. Quizás echaba de menos ese momento en que el primer amor tocó a su puerta y un beso era todo lo que podía desear. Quizás, extrañaba el acelerado latido de su corazón cuando le rozaban la mano y una sonrisa atrapaba el universo, “… como flotar en el tiempo, en contra de la gravedad”.

Sin duda, las letras de este libro son las indicadas para guardar una, dos, tres… noches en el bolsillo.

(MUCHAS GRACIAS POR SUS AMABLES PALABRAS)

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