En el lejano año 2004, veintidós años ha, inauguramos un espacio teórico dentro de la Feria Internacional del Libro de La Habana. Concebido con todas las locuras y absurdos que se nos pueden haber ocurrido en aquel entonces, durante las tormentas de ideas, locas y cuerdas de Lida, Gretel y yo, nació por fin aquel engendro, digno sucesor de la Alicia de Carroll, continuador y saga del non sense más puro.
Estuve investigando si las palabras que dije en la despedida ya las había publicado y al parecer, no. Aquí las tengo y para salvarlas, decido transcribirlas, habida cuenta de que incluso ha sobrevivido después de correrse un poco la tinta. Así, con letra apresurada, borrones y tachaduras, logró decir un hasta luego a ese evento, que inundó nuestros corazones de alegría, ternura, y las energías de volvernos niños traviesos recorriendo las páginas de los libros y las palabras de los escritores.
PALABRAS DE DESPEDIDA
UNA MERIENDA DE LOCOS
Se ha asomado el Conejo blanco a la puerta y muy alegre, sacando su reloj del bolsillo, ha dicho: ¡No hay tiempo! ¡No hay tiempo!, para después salir corriendo sin explicaciones.
Entonces, después de que las Alicias y los Sombrereros comprobamos que ya no quedaba mantequilla para engrasar los relojes, ni té en las tazas, hemos comprendido que ya es hora. Pero no cualquier hora, sino la buena hora de:
-Sonreír, por los momentos compartidos con tantos buenos amigos.
-Crecer por dentro, porque hemos robado un pedacito de la seta del conocimiento que ha traído cada cual.
-Crear caminos para las palabras que las lleven al corazón de los niños y jóvenes.
Pero sobre todo, en esta Kasa de las Ideas Lokas nos apropiamos del verso de Eliseo Diego y contradecimos al Conejo blanco:
Tenemos el tiempo, todo el tiempo, para seguir encontrándonos y hablar de niños, autores y libros en una interminable merienda ¿de locos?
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