sábado, 31 de marzo de 2012

REGALO

Te he traído un sable
como un día largo:
su estuche es de oro;
su filo, plateado.

Puedes ser Arturo
el gran rey britano
con su espada fuego
que Merlín le ha dado.

Si quieres, Iskander,
-el magno Alejandro-
quien llegó hasta Persia
en su fiel caballo.

Te quiero Bebé
y que tu regalo
sea para quienes
juegan a tu lado.

Y el sable te crece
en todas las manos,
volviéndote príncipe
aunque estés descalzo.
 .

PERUSO: RESEÑA DE YAMIL, EN EL BLOG LA EDAD DE ORO


Publicado por Yamil Cuellar en , 

Mirtha González Gutiérrez
Ilustraciones: Dayron Gallardo Bernazar
70 páginas
Editorial Gente Nueva, 2008

Si alguno de ustedes va de visita a Cuba, si tienen quizás a un amigo o familiar que está en planes de viajar o simplemente conocen a alguien que desde allí viene, no dejen de pedirle, de encontrar y traer un libro para niños que se llama Peruso.
Les aseguro que Peruso ocupa muy poco espacio en la maleta y traerán algo más valioso que cualquier souvenir de los que compran los turistas para recordar que han estado en alguna parte de la tierra. Porque Peruso recoge un fragmento de la identidad cubana en los niños, algo que demoraría mucho tiempo en grabarse en video o en un disco compacto de música, ya que la identidad se obtiene a través de muchas expresiones juntas. La genialidad de Peruso, es que cuando se lee el libro, se abre una ventana enorme por donde vemos a los niños cubanos, sus bromas, sus juegos, la picardía y otras más ocurrencias.
No hay nada que contar, porque quien tiene que hacerlo es Peruso junto a sus amigos y la autora del libro. Duda que me asalta, porque ahora mismo no sé a quién pertenece el libro, si a la autora Mirtha González Gutiérrez o al mismoPeruso. Y es que cuando un personaje es tan real, creado con esa viveza, no se puede decir que pertenece a la ficción porque en cualquier parte de Cuba se le encuentra. Así los lectores olvidamos a quien escribe y pensamos que el autor no es mas que un fotógrafo con mucha suerte para retratar ese día las simpáticas incursiones de Peruso y sus amigos. A ellos, a los amigos es a quien Mirtha dedica el libro. Por ellos y para ellos es que esta hecha esta pequeña joya de la literatura cubana para niños: para los amigos. 

     

viernes, 30 de marzo de 2012

LA NIÑA QUE SALIÓ A BUSCAR UN CUENTO: PARA DESHOLLINAR NUBES...



Tomado de defondos.com
PARA DESHOLLINAR NUBES SE NECESITA...

La niña va por el camino y empieza a llover. Primero caen goterones, luego una lluvia fina como el rocío. Escampa y ella ve el polvo seco bajo sus pies. Debe haber sido sólo una nube, piensa.
A los pocos minutos un chaparrón la empapa y al mirar alrededor todo está seco menos ella. ¡Caramba! Sólo me estoy mojando yo, como si usaran una regadera. Y es verdad. Entonces ella se queda quieta debajo del agua. Cree oír unos estornudos pero no se ve a nadie más. Cuando el agua cesa quiere ver qué pasa, parada en el mismo sitio. Mira hacia arriba cuando unas patas de madera pasan casi rozándola. ¿Qué es eso?

Las patas siguen dando grandes zancadas y se pierden en lo alto. Ahora puede ver que los círculos de agua se van repitiendo en los lugares por donde pasan la patas.

Las sigue; se posan unos segundos y después siguen caminando. Se le pierden de vista entre unos robles y he aquí que del cielo viene cayendo una sombrilla gigante como un paracaídas. Colgando de la sombrilla viene alguien que aterriza cerca de ella. Imaginen a la niña al verse cara a cara con el desconocido.

—Hola, pequeña, —le dice— no te asustes.
A ella el asombro le había abierto los ojos y la boca.

—Y las patas, ¡son tuyas! —pregunta la niña.

—Si, son mías. Gracias a ellas puedo hacer mi trabajo. 
El hombrecito tenia la cara como si fuera algodón.

Espera otra pregunta, pero el susto ha aprovechado para llevarse por un rato la voz de la niña. El dueño de las patas de palo comprende y quiere ayudarla.

—Me ocupo de deshollinar nubes.
Y la lleva con él hasta los árboles. Allí están los zancos de madera, recostados al tronco de un roble y una vara larga. El hombrecito sube al árbol y desde abajo ella lo ve quitando el penacho que tiene la vara en una punta.

La niña puede hablar por fin y le pregunta qué es eso de deshollinar nubes. !Oh! Ni siquiera imaginaba que cuando las nubes están muy llenas de agua engordan tanto que no pueden correr de un lado para otro y se adormecen. Es entonces cuando el deshollinador les hace cosquillas con las plumas que lleva su escobón y ellas estornudan y pierden un poco del agua.

—Si quieres, te deshollino a ti también.
Y le pasa las plumas por la frente. La niña se siente caer en un pozo sin fondo, donde ve destellos y sombras. Sacude la cabeza. ¡Ni siquiera ha cerrado los ojos!

—¡Quién eres! —pregunta la niña.

—Recuerdas, soy el deshollinador de nubes.

—No recuerdo— contesta ella—. ¿Qué haces aquí?

—Converso contigo —sonríe el—. También deshollino los recuerdos y eso he hecho ahora. Si estabas preocupada por algo, ya no lo estarás más.

—No, por favor —le pide la niña—: necesito mis recuerdos, aunque me preocupen. Sé que he llegado a este lugar por algo y no puedo acordarme.

El deshollinador arruga un poco su frente de nube. Le parece tonto que alguien rehuse no tener preocupaciones.

—Sabes, deshollinador, debo estar haciendo algo importante, porque mi casa está lejos y nunca la hubiera abandonado si no fuera necesario. Por favor, devuélveme la memoria.

—Sea —contesta él.

Pasa las plumas en el sentido contrario y la niña suspira. Ahora es él quien quiere saber qué hace la niña por esos lugares.

—Salí a buscar un cuento —le dice.

—¿Cómo? —pregunta él, sin entenderla.

—Es sencillo. Ando por el mundo buscando un cuento —repite ella.

Él no puede hacerla imaginar cuentos con sus plumas, pero conoce a alguien. Alguien que debe saber muchos cuentos porque fabrica libros.

jueves, 29 de marzo de 2012

EL NIÑO Y EL OGRO


(Tomado de bujinkansankaidojo.wordpress.com )
El ogro Miguel le tiene miedo a los niños. Nada más verlos empieza a temblar y a echar humo por la nariz chata y las orejotas. No puede remediarlo y, de verdad, hay que comprenderlo. Sus recuerdos son terribles: cuando suspendió el primer grado su mamá le regaló un canario y su pequeño vecino lo mató a pedradas, y cuando fue a preguntarle por qué había hecho eso, el vecino y sus amigos lo persiguieron por toda la ciudad tirándole bolas de una cosa negra y pegajosa que solo después supo que se llamaba asfalto. Aunque han pasado varios años, todavía en una oreja le queda un poco, como un trofeo de la guerra callejera. El mayor problema es que no se asustan con los rugidos del ogro, ni con el humo que despide cuando se pone furioso.

Esos malos pensamientos le vienen a la mente ahora mientras pasea por el parque de diversiones, casi a medianoche. Su única tranquilidad es que a esta hora esos pequeños monstruos no están aquí.
Se sienta debajo de un roble, junto al arroyo, para mirar al cielo llenito de estrellas. Siente el sonido de unas pisadas suaves muy cerca de él y ve a un perro. El chucho lo mira y sigue su camino, Oye pisadas otra vez y es un niño quien viene. El ogro se esconde atrás del tronco del árbol para que no lo vea. ¡Qué mala suerte! El niño se sienta en el mismo lugar donde él estaba momentos antes y Miguel oye un ruido extraño. ¡El niño está llorando! Miguel mira a todos lados. ¿Será que lo vienen persiguiendo? No se ve a nadie ni se escucha otro sonido que el del llanto. ¿Por qué será que llora? El niño se levanta y empieza a gritar mientras camina:

—¡Canelo! Ven aquí, Canelo, no seas malo.
Entonces el ogro entiende que el niño llora porque se ha perdido su perro. Esto sí es extraño. Miguel está asombradísimo. ¿Un niño que llora por su perro? Una esperanza se abre paso en su cabezota de ogro: ¿este niño no será de los que matan canarios o tiran piedras? Habla bajito, para que el otro no lo oiga.
—Si llora, no puede ser malo. Quiere al perro, así que debe tener buen corazón —se dice, tratando de convencerse.
Unas ramas se rompen debajo de sus patas y el niño lo descubre.
—Buenas noches. ¿Ha visto un perro carmelita por aquí?
Al ogro le parece que sueña. ¿De verdad le dijo buenas noches ese niño, y lo trató con respeto? Se rasca los ojos con una pata. Está despierto, así que le responde:
—Buenas noches. Yo vi a un perro correr hacia allá —señala hacia unos matorrales.
El niño corre y enseguida regresa con el perro en brazos.

—Lo encontré, muchas gracias —dice y le tiende su mano para agradecerle. El ogro la aprieta y  piensa que muchas cosas van a cambiar a partir de ahora.

Cuando se es amigo de un niño que ama a su perro y es capaz de llorar por él, la vida es maravillosa, por muy ogro que se haya nacido.

DOS CARAS TIENE LA LUNA













La escoba que barre
el suelo
lleva a las brujas
al cielo.

La lluvia, flechas
de agua
que el arcoíris
amansa.

Por falta de luz
la Luna
enseña
una sola cara.

El amor alegra
el alma
y el olvido
nos amarga.

Verás, en la vida
todo
aparece
con dos caras;

alégrate con la risa,
celebra
que tengas
lágrimas:

la oruga nace
y se arrastra
hasta que crecen
sus alas.

Recuerda,
todo en la vida
aparece
con dos caras.







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