domingo, 22 de febrero de 2015

ANTONIO MACHADO

Un 22 de febrero de 1939 murió Antonio Machado. Murió en Francia, lejos de su patria, de esa Sevilla natal que llevaba en el alma. Sí hay caminos, caminante, que conduzcan hasta ti.



Abril florecía

Abril florecía 
frente a mi ventana. 
Entre los jazmines 
y las rosas blancas 
de un balcón florido, 
vi las dos hermanas. 
La menor cosía, 
la mayor hilaba ... 
Entre los jazmines 
y las rosas blancas, 
la más pequeñita, 
risueña y rosada 
?su aguja en el aire?, 
miró a mi ventana. 


La mayor seguía 
silenciosa y pálida, 
el huso en su rueca 
que el lino enroscaba. 
Abril florecía 
frente a mi ventana. 



Una clara tarde 
la mayor lloraba, 
entre los jazmines 
y las rosas blancas, 
y ante el blanco lino 
que en su rueca hilaba. 
?¿Qué tienes ?le dije? 
silenciosa pálida? 
Señaló el vestido 
que empezó la hermana. 
En la negra túnica 
la aguja brillaba; 
sobre el velo blanco, 
el dedal de plata. 
Señaló a la tarde 
de abril que soñaba, 
mientras que se oía 
tañer de campanas. 
Y en la clara tarde 
me enseñó sus lágrimas... 
Abril florecía 
frente a mi ventana. 



Fue otro abril alegre 
y otra tarde plácida. 
El balcón florido 
solitario estaba... 
Ni la pequeñita 
risueña y rosada, 
ni la hermana triste, 
silenciosa y pálida, 
ni la negra túnica, 
ni la toca blanca... 
Tan sólo en el huso 
el lino giraba 
por mano invisible, 
y en la oscura sala 
la luna del limpio 
espejo brillaba... 
Entre los jazmines 
y las rosas blancas 
del balcón florido, 
me miré en la clara 
luna del espejo 
que lejos soñaba... 
Abril florecía 
frente a mi ventana.




jueves, 29 de enero de 2015

PREGUNTAS INQUIETANTES




¿Puedo decirte mi amor cuando te hablo?
¿Será un secreto amarte o es tan simple decirlo
como abrir una ventana en plena madrugada?
¿Podré guardar el alma de tormentas
cuando naufrague sin remedio en esos ojos?

¿Cuál será la mejor hora para pensarte
si es que puedo alejarte por segundos de mi mente?
¿Sabrás acaso cuánto amo en ti esa tierna y callada
serenidad de tus silencios?

¿Debo ocultar lo que recorre mi piel a puro grito
cuando recibo ese mensaje y dices “Te deseo”?
¿Son más fáciles estas preguntas sin respuesta
que responder yo misma, imaginando
tu sonrisa, el fugaz roce de tus labios en mi cuello
o la sonrisa dulce, paciente, enamorada, hermosa
con que acudes ahora mismo hasta mi mente,
sonríes y te marchas y regresas
con cada palabra que te escucho?

¿Acaso puedo preguntarte, amor, si es que lo sabes,
Por qué ha pasado el tiempo y tu recuerdo, tenaz
y firme se negó a marcharse y de pronto retorna
en cada frase de amor y de esperanza?

sábado, 3 de enero de 2015

MORIR COMO CAFUNGA



¿Cuál es el origen de la frase “Morir como Cafunga"?
                                       Por Fernando Carr Parúas
Cuando alguien muere de forma extraña o violenta, de ello se dice que murió como Cafunga, dicho muy repetido, y muchos se preguntarán cómo murió el tal Cafunga.
La frase morir como Cafunga es conocida en Cuba desde hace más de un siglo, aunque antes se empleaba más que ahora, y en algunas localidades más que en otras... Algunos autores expresan que la palabra Cafunga solamente se usa como término de comparación, pues se trata de un ente imaginario a quien la leyenda hace morir horriblemente. También supónese que fue algún indio del tiempo de la conquista o un negro cimarrón.
Don Fernando Ortiz entiende que se trata de un afronegrismo el cual proviene de la voz lucumí kakanfó, título que recibía el supremo jefe de los más aguerridos guardianes del reino Yoruba.
El más conocido de los doce kakanfoes yorubas lo fue el sexto, llamado Afonya, a quien no le correspondía tal nominación, pero se le impuso al rey Aole para que lo nombrara. Más tarde, el kakanfó se rebeló, pasó a cuchillo a varios miembros de la familia real y a sus seguidores, y finalmente obligó al rey a que se suicidara envenenándose. Se dice que antes de envenenarse lanzó una maldición, que selló como irrevocable tras el rito de romper un plato: los sediciosos quedarían reducidos a esclavos y serían gobernados por las tribus esclavas y tributarias del reino.
El ejército del kakanfó Afonya saqueó el palacio, y el desorden cundió en el país. Diferentes jefes locales proclamaron la independencia de sus respectivos territorios y el caos señaló el comienzo de la decadencia del reino yoruba. El kakanfó trajo consigo a los antiguos esclavos hausas y se asoció con la tributaria raza fula, imponiéndosele a los más aguerridos yorubas que se le enfrentaron. Pero los soldados del kakanfó, los antiguos esclavos, se organizaron en bandas que arremetían contra todos, les arrebataban sus animales y cosechas, atropellaban a las gentes y ejecutaban venganzas crueles contra los partidarios de sus antiguos amos.
Entonces el hambre comenzó a sentirse. Y el kakanfó Afonya quiso reunir a todos los antiguos nobles, a quienes él había ofendido antes, para enfrentar a los ex esclavos armados; sin embargo, enterados los hausas y los fulas, se rebelaron contra su jefe y, aunque este se defendió valientemente, lo sitiaron junto a unos pocos fieles en su casa, a la cual le prendieron fuego, y al salir el kakanfó Afonya entre las llamas, fue saeteado y atravesado por las lanzas una y mil veces. Así, el reino Yoruba quedó totalmente arruinado, y dominado por los fulas y los hausas.
Pero el propio Fernando Ortiz —tiempo más tarde de haber dado a conocer esta versión del origen de la palabra Cafunga— ofreció el testimonio que le fue presentado por una persona que no cita, testimonio jurado ante notario público, en el cual aseguraba un anciano de casi noventa años —esto fue en la tercera década del siglo xx—, que él tendría unos diez años de edad cuando murió Cafunga, moreno criollo desmochador de palmiche, quien tenía alrededor de cuarenta años en 1850 o 1851, cuando cayó desde lo alto de una palma y se desnucó, frente a la finca “El Espino”, en la zona de Alicante, perteneciente al término municipal de Sancti Spíritus, muy cerca de la ciudad de igual nombre.
En realidad, unos pocos años antes de que Ortiz ofreciera ambas versiones, el académico don Manuel Martínez Moles, en su muy importante obra Vocabulario espirituano, al consignar la frase morir como Cafunga, dio a conocer una versión sobre su origen en la cual existen algunas coincidencias o situaciones parecidas con las expuestas en la referida declaración jurada.
Hasta aquí lo que se conoce sobre la infortunada muerte de Cafunga.


Publicado en Bohemia, año 87, No. 25, La Habana, 8 de diciembre de 1995.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

EL AÑO SE DESPIDE


Hoy es el último dia del año y, aunque no queramos o nos resistamos a ello, solemos hacer un balance, un ajuste de cuentas íntimo y secreto. Por eso no siempre decimos todo lo que nos robó el sueño, lo que hizo ajusticiarnos (en privado o en público), los libros que nos marcaron, las películas que nos hicieron llorar, esos amigos que se nos fueron de esta dimensión y nos dejaron el corazón con dos alfileres que a cada rato vuelven a darnos unas punzadas… nostalgias y alegrías que van y vienen por nuestra sangre y alma mientras susurran que todo estará mucho mejor en el 2015: las heridas no dolerán tanto, extrañarás mucho menos a quienes tienes lejos, te regocijarás por lo que está cerca, disfrutarás cada gota de lluvia y cada amanecer como el milagro increíble de la vida.
Mientras leo las felicitaciones y los mensajes que los amigos envían por las modernas vías devenidas correos, pienso en cuantas personas han entrado o salido del camino que inexorablemente siguen nuestros pasos pienso cada vez más que el mayor privilegio es estar vivos.
Siempre digo que por el amor somos y por él vivimos, por ese amor universal, hondo y diverso que crece gracias a todas las personas, lugares y hasta objetos, que incontenible aumenta, va, regresa y nos recuerda que somos esos seres humanos frágiles y misteriosos a quienes el color de una flor puede hacer bailar bajo la lluvia y una carita mojada hace llorar sin aviso.
Los amigos, la familia, nuestras cotidianas costumbres, son esa fiel brújula que nos conduce, farol en mano, por entre los senderos de la vida. Y en este año conocí personas maravillosas que curaron heridas con su sonrisa y cariño, como Daniel y Neyda, gracias a poder vivir esa feria del libro de Cuba que es una parte entrañable de mi vida, reencontrarme con tantos seres que son parte de mí ya para siempre, en La Habana, en Cienfuegos… descubrir por Internet amigos de siempre y conversar como si hubiéramos dejado de vernos ayer.
Tener casi al final del año noticias de mi querido Espino, rojo y tierno vikingo cuyas palabras son un bálsamo para el viajero perdido en la tormenta ha sido una fiesta para el alma. Que haya tenido a la mayoría de mis hermanos (solo ha faltado uno) y de mis sobrinos, junto a mi madre, para celebrar la Navidad y el año nuevo jamás lo pensé. Allá dentro hacen ruiditos y tratan de salir las penas por la hija ausente y el bebé que ya me dice abuela, pero recuerdo el verso de Marti y las amanso y acuesto a dormir para que no vuelen a contagiarles a ellos las nostalgias.

Estas palabras crecerán durante el dia y la noche, lo sé. Quiero dejar el testimonio. Mientras, lo publico, inacabado y esperanzado con las horas que faltan. ¡Salud, 2015! Te esperamos con todo el amor y la fe en nuestras miradas. 
Invoquemos a los espiritus poderosos que traen prosperidad, fortuna, amor y salud, para que todo sea a la medida de nuestros sueños en este año que ha llegado a nuestra puerta.

viernes, 19 de diciembre de 2014

MI MADRE CUMPLE OCHENTA AÑOS

Mami y Diego, el día del primer cumpleaños del bisnieto en el 2013


Las celebraciones de los aniversarios siempre crean expectativas y deseamos poder expresar a las personas queridas nuestros sentimientos y lo que representan en nuestras vidas. Cuando se trata del cumpleaños de quien nos trajo a la vida, faltan palabras que sean fieles a nuestros sentimientos, a cuánto debemos a sus desvelos, fatigas y ternuras… ninguna frase o texto puede expresar acertadamente la devoción y el amor infinito a nuestra madre.

La sensibilidad exquisita de mi madre me hizo sensible y capaz de apreciar el amor, la belleza y el dolor en una medida que quizás sea mi mejor cualidad como ser humano: su hermosa voz que interpretaba para nosotros las más variadas canciones, sus historias familiares, los cuentos de fantasmas y aparecidos, la magia de sus narraciones e imaginación, fueron una fuente inagotable para estimular mi propia imaginación y fantasía. Su infancia y juventud en el mítico Yaguajay de sus recuerdos fueron revividas por mis hermanos, primos y por mí, con su aliento e incondicional apoyo a nuestras correrías.

Desde muy pequeña, sentí el respeto de mi madre por mis opiniones, mis deseos, mi forma de ser. No interfirió jamás en mis elecciones de escuelas o estudios, mis amores, mis salidas o mis preferencias de lugares para visitar o divertirme… Solo el respeto a su integridad, a su amor por nosotros o simplemente por delicadeza a quien lo sacrificó todo por sus hijos, era una guía de conducta permanente.

La casa de mi abuela, esa abuela que fue como un hada, y mis tíos, que formaban parte de ese mundo mágico y familiar, son la referencia más antigua y armónica de la paz que yo poseo. Si mi padre fue el modelo para la tenacidad y el talento visionario, mi madre lo ha sido de la perseverancia, estoicismo y consagración a la familia, en un increíble concierto de nobleza y amor con la más férrea voluntad.

Solo cuando trabajé en la biblioteca comprendí que mi madre tenía también alma de bibliógrafa: con sumo cuidado guardaba recortes de periódicos o revistas sobre sucesos, monumentos, personalidades de la historia o el arte. Tenía una hemeroteca privada en las gavetas o dentro de los libros, sin clasificar, pero que recordaba con exactitud donde estaba cada uno, pues siempre ha tenido una excelente memoria. Lectora voraz, amante de las novelas, me transmitió esa pasión, igual que la de escuchar la radio, el cine, admirar las obras de arte y los museos…

Creo que si hago un recorrido por mis aficiones o aptitudes no existe una sola que no haya sido heredada de ella, sin imposiciones ni obligaciones, sino con la entera libertad de elección, como quien va “dulcemente a beber agua de una fuente” o sale en medio de la noche a contemplar las estrellas.

Habitualmente las personas se refieren a los ídolos, a aquellos que han dejado huellas profundas en la humanidad por sus ejemplos de vida o por sus aportes en algún campo de la ciencia o del arte.

Hoy, ochenta años después de que naciera, quiero decirle a mi madre que ella siempre ha sido mi ejemplo de persona, de madre, hermana, hija, estudiante o maestra, ser humano ejemplar a quien he tratado y siempre trataré de parecerme, porque es mi paradigma vital y eterno.

Solo me acercaré a ella y le daré un beso y un abrazo; quizás no sepa que a lo largo de nuestras vidas ha viajado, de su sangre a mi sangre, su ejemplo e infinito amor.




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