miércoles, 5 de junio de 2019

¿QUÉ ES EL AMOR?






El amor es el espacio y el tiempo medidos por el corazón (Marcel Proust)
El mes de junio apenas comienza y ya estoy haciendo una reflexión que dura varios años en la línea del tiempo y toda una vida en términos de pensar y meditar acerca del tema.
Ni los mayores eruditos se han puesto de acuerdo, ni sociólogos o psicólogos, en relación al amor. Su naturaleza, la forma en que surge, su duración y las causas por las que desaparece son los misterios mejor guardados del alma humana… deben estar Ahí, en el pecho, cerca de la garganta, en el lugar donde ubica Benedetti al alma, según él, hecha un ovillo.
Lo que sí es cierto es que nacemos, vivimos y hasta morimos por amor. Por tanto, es un derecho inalienable de nuestros espíritus inquietos y ansiosos de alimentar los sueños con los frutos del amor.
La sensación que experimentamos cuando vemos, abrazamos o simplemente acompañamos a nuestros seres queridos la reconocemos porque nos llena de placer.
A veces me pregunto: ¿cuál es la explicación para el sentimiento de bienestar y felicidad que me invade cuando mi pequeño nieto está a mi lado, leyendo o cantando, o simplemente en uno de sus juegos mientras yo leo o miro la tele? Como me ocurrió y me ocurre con mis hijos, cuando al mirarlos un sentimiento de ternura nos embarga y queremos tenerlos cerquita del alma. ¿Por qué cuando extrañamos a alguien en nuestro encuentro sentimos la necesidad de abrazarlo, besarlo y sentirlo cerca?
Y es que las mensajeras del amor son las sensaciones y su universo va con nosotros, dependiendo del tipo de amor que sea: de hijos, padres, hermanos, amigos, nuestra pareja… Todas nos aportan diferentes sensaciones. Y lo lleva consigo el enamorado, porque es imposible vestirlo o desvestirlo como una pieza de ropa, así que se entrega y se recibe a través de nuestros sentidos.
Es el corazón quien se desboca cuando escuchamos la voz de quien amamos y creemos que va a salir del pecho, y salir volando como esas mariposas del estómago que todos conocimos por allá por la adolescencia.
No sé hasta qué punto será verdad que hablar por teléfono con nuestra madre equivale a un abrazo. Quizás no sea así de categórico, pero nos da felicidad. Escuchar las voces de quienes amamos, es música en nuestros oídos, al igual que cuando pronuncian nuestro nombre.
Como en esta frase:
Si alguien te ama, entonces pronuncia tu nombre de una manera especial… y sabes que tu nombre está seguro cuando está en la boca de esa persona.
Por eso también percibimos la frialdad o distancia en las personas cercanas, sin que medien palabras o explicaciones y es por eso también que solo debemos entregar nuestro tiempo a quien lo valore y disfrute, porque es nuestro bien más preciado.
Leía ayer una entrevista a un habitante del desierto, miembro de una tribu tuareg y el título era Tú tienes el reloj, yo tengo el tiempo.
Entonces me di cuenta de que hay personas así, que vagan buscando amistades y amores por tener compañía, por disfrutar de un concierto o de una película, quizás para asistir a lugares de diversión en que se necesita ir con pareja, pero siguen estando solos y protegen esa soledad con dientes y uñas.
Puede que nos inventemos un pretexto para amar, como dije en La noche de la hija. La noche puede ser ese pretexto. Entonces, también existen pretextos para no amar y eso no convierte a alguien en mala persona sino en una persona infinitamente triste.
La capacidad de amar es igual a la capacidad de soñar.
No podemos vivir sin amor ni sin sueños porque es nuestra esencia, la verdadera naturaleza del ser humano y lo que nos define.
Decía Martí:
Se va por la tierra andando como extraño y como loco, buscando seno donde reclinar la cabeza, labios donde poner los labios, hogar en que dar calor al corazón. Y se halla, y todo es bello de repente, y se abandona el espíritu a los placeres de la confianza, germen caliente reanima el perezoso jugo de las venas. No es amor la solicitud de los pensamientos, ni las vanidades de la mujer, ni los apetitos de la voluntad.
Amor es que dos espíritus se acaricien, se entrelacen, se ayuden a levantarse de la tierra en un solo y único ser. Nace en dos con el regocijo de mirarse, se alienta con la necesidad de verse; crece con la imposibilidad de desunirse, no es torrente, es arroyo; no es hoguera, es llama, no es ímpetu, es ternura, beso y paz.
Respeto las decisiones de personas a quienes he admirado por su talento o por su obra al servicio de la humanidad que han preferido aislarse, pero comparto la opinión martiana cuando expresa:
Hay una palabra que da idea de toda la táctica de amor: rocío-goteo. Que haya siempre una perla en la hoja verde: Una palabra en el oído, una mirada meciente en nuestros ojos; en nuestra frente, un beso húmedo.
El que así no ame, no será jamás amado. Caerá y volverá a caer, y clamará desesperado, y se perderá en abismos negros, y morirá solo.
Y por otro lado, en su cuaderno de apuntes:
Siendo tiernos, elaboramos la ternura que hemos de gozar nosotros. Y sin pan se vive: sin amor ¡no!
Entreguemos y recibamos amor, porque somos criaturas hechas de amor y no renunciemos jamás a sentirlo en sus más puras y apasionadas expresiones.



viernes, 31 de mayo de 2019

ANIVERSARIO DE GENTE NUEVA



Hoy Gente Nueva cumple 52 años: es la más traviesa de las cincuentonas que podrán conocer. Y como ya he escrito varias veces sobre ella, revisando me di cuenta de que no he publicado en este blog las palabras que escribí para celebrar los 15 años que acaba de cumplir en febrero el encuentro Niños, autores y libros: una merienda de locos, fundado en el 2004 por un grupo de visionarios que rinden culto a Alicia y al sombrerero. 
He aquí el escrito.

El tiempo es todo un personaje

«El tiempo es todo un personaje», le dice el Sombrerero loco a Alicia cuando trata de explicar por qué no puede pensarse en matar al tiempo, cuando ella censura el acto de hacer adivinanzas sin respuesta.
Quizás por eso, celebremos hoy los quince años de un suceso, «Niños, autores y libros; Una merienda de locos», que nos invitó a compartir un espacio donde cualquier idea, ocurrencia o hecho era bienvenida, donde la imaginación ha brotado hilarante del sombrero (real o imaginado) que trata de proteger la creatividad de miradas hurañas y reinas de corazones que nada entienden del mundo de los más pequeños, esos para quienes escribimos y creamos personajes con quienes puedan transitar por la vida sin perder la fantasía y mirando el mundo con los ojos del corazón.
Fue en el 2003, mientras se preparaba la feria del libro del año siguiente, que surgió la idea de construir La Kasa de las Ideas Lokas y reunirnos en una merienda interminable que posibilitara hablar de los temas que nos unían a escritores, editores, promotores, educadores, bibliotecarios: la literatura, los libros y los niños.
No por azar surgió el nombre del evento. Los habitantes de esta Isla de Nunca Jamás sabemos que el sinsentido del siglo XIX, nacido del movimiento romántico, abrió las mentes para que la fantasía ocupara en la literatura el lugar usurpado por la rigidez dieciochesca de la Ilustración. Ahí estaban la Liebre marceña, el Lirón, el Sombrerero loco y Alicia para demostrar que la imaginación desborda y supera cualquiera de las realidades y que solo desde la imaginación, es posible construir la mejor de las realidades.
Conceptualmente el nombre era perfecto: dentro de la obra que marca el surgimiento del non sense en la literatura “para niños y jóvenes” es sin dudas su capítulo VII, “Una merienda de locos”, el más vivo ejemplo del absurdo y el disparate que caracterizan la novela y la corriente literaria que nació con ella. Nada mejor para tipificar la relación que se establece entre los lectores niños y jóvenes, los autores y los libros que estos escriben para aquellos, pues a pesar de que a través de los años se sigue hablando y teorizando sobre temas, géneros, ilustraciones y otras “minucias” relacionadas, sigue siendo algo misterioso lograr escribir textos que disfruten de veras los más jóvenes lectores.
Mis recuerdos me remontan al momento en que escribimos el primer programa (que seguramente Gretel atesora), convocar a los participantes, invitamos a Enrique Pérez (a la sazón presidente de la Sección de LIJ de la UNEAC) a conciliar opiniones y pensar los temas y ponentes que se incluirían en la primera edición del 2004; cómo ella y Lida se dieron a la tarea de buscar las teteras y las tazas, las cestas, los sombreros de copa, la propuesta y la difícil comprensión del nombre para un encuentro a realizar en la feria, para lo que contamos con el aliento y apoyo de Edel.*
Luego vino el diseño y la ambientación, de la mano de María Elena y sus duendes, recuerdo a Albertico, cuestionando y, como siempre, ocurrente y disparatero hasta la genialidad…
Me viene Martí a la mente, para parafrasearlo: nunca antes estuvimos tan motivados.
Leí y publiqué en mi blog la reseña que se publicó en Cubaliteraria acerca del evento y se refiere al espacio, donde se habla de las palabras que pronunció Espino para clausurar el evento, bellísimas, y cito: «Parecerá que se acerca el fin, que se acaba; pero el sombrero seguirá de mano en mano, de cabeza en cabeza, de corazón en corazón, con la esperanza de que lo tomen los niños».
Alimentemos esa esperanza. Fuimos afortunados quienes lo creamos, al realizar el sueño de crear el espacio; agradezco que tantas personas después hayan sido continuadores de ese sueño y hayan convenido con el tiempo la hora de este fantástico té, como el propio Enrique y Gretel, de que todos cuiden el sueño del Lirón y continuemos preguntándonos en esta inacabable merienda de la fantasía: ¿En qué se parece un cuervo a un escritorio?

jueves, 30 de mayo de 2019

ADIÓS A MAYO





Casi termina el mes de mayo de 2019, un mes lleno de emociones, por estar dedicado a las madres en diferentes días y porque cumplí un ciclo de vida muy interesante: cinco veces doce. Y no es casual que lo señale así, es que cierra un ciclo del horóscopo chino en que vuelve a ser este, luego de 60 años, el dedicado al jabalí o cerdo de Tierra, mi signo en esa ancestral rueda astrológica que representa los doce animales que recibieron a Buda y los cinco elementos: madera, agua, tierra, fuego y metal. Por eso para que vuelva nuestro signo de nacimiento a coincidir en el animal y su elemento deben transcurrir cinco ciclos de doce años.
Los auspicios para este aniversario fueron muy buenos y me colmaron de esperanzas, las cuales empezaron a hacerse realidad desde antes con la llegada de mi hija y mi nieto Diego.
Ya Diego sabe leer y sorprende por su extraordinaria madurez y ese talento increíble para comprenderlo todo de una pasada, rasgos que van unidos a una exquisita sensibilidad que lo hace anticipar preocupaciones y angustias que quisiéramos evitarle.
Verdaderamente he encontrado gente maravillosa este año ya conocidas, pero redescubiertas; en la antesala de mayo, abril, pude asistir a la celebración por los doscientos años de fundada la ciudad de Cienfuegos, originalmente colonia Fernandina de Jagua y reencontrar a tantas y tantas personas queridas, respirar su aire, el suave frescor de su mar y de sus calles.
A veces creo que la vida es dadivosa cuando se trata de cumplir mis sueños, porque se dan de una manera delicada y casi sin que aparentemente me empeñe. Pero si insisto podré ver el esfuerzo callado y la joroba del obstáculo asomando por detrás de cualquiera de los pasos o caminos.
Lo importante ha sido vencerlos.
Por eso quiero hacer en este mes una galería de fotos de estos dos meses gloriosos; de mi visita a Cuba, en la que me reencontré con mis queridas amigas Esperanza y Milagros, 44 años después de terminar nuestra secundaria en Alquízar; encuentro en el mítico Jaimanitas de mi adolescencia, adonde acudía incansablemente a la playa, a su biblioteca pública (donde leí toda la colección que allí había de Enid Blyton) y a sus sábados en el salón del Marcelo para bailar con grupos musicales y admirar de reojo a los hermosos muchachos remeros que iban asiduamente allí; de mi cumple, del Día de las Madres y del Festival de Cine del colegio Loyola, que cierra magistralmente un ciclo de tiempo de mucha felicidad.
Pidiendo a Dios y al universo que el resto del año sea tan feliz como lo he sido en abril y mayo, aunque mañana vuelva a escribir sobre un hecho trascendental e íntimamente significativo: el aniversario de Gente Nueva.
Namaste.

Fefa, Carmen Rosa, Carmen Capdevila y Maritza Pino, Parque Martí de Cienfuegos, 22 de abril de 2019


Heri y yo en Parque Martí de Cienfuegos, 22 de abril de 2019


Marta, de Fondos raros y yo, Parque Martí de Cienfuegos, 22 de abril de 2019

Irán Millán y yo, Parque Martí de Cienfuegos, 22 de abril de 2019


Luis Ramírez, Maritza Pino y yo, en el patio de la UNEAC de Cienfuegos, 22 de abril de 2019




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