miércoles, 30 de enero de 2013

TÓMATE LA NOCHE

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Cuando me despierto esos días en que mi mamá no está en casa, todo parece más malo. Solo se va antes de que me levante cuando tiene que hacer un trabajo muy lejos y sale de madrugada. Ya anoche me había advertido:
—Hijo, iré a Matanzas y saldremos muy temprano. Te dejaré preparado el desayuno sobre la mesa.
Ya sé que eso quiere decir que regresará muy tarde, de noche, porque esa Matanzas es otra provincia. Yo me paso el día en la escuela y por la tarde me voy para casa de Gloria, su amiga, a ver los muñe y comer con ella. Allí luego va a buscarme mami o mi papá, si ella va a demorar mucho.
Salgo al comedor y veo encima de la mesa una jarra tapada con un platico y unas tostadas con mantequilla. Dice ella que soy vago para prepararme la comida y está al tanto de que coma. Me ha dejado la merienda de la escuela preparada y al lado veo un papel. Lo leo. Siempre escribe grande para que pueda entender bien su letra.

Hijito de mi alma: Buenos días y espero que hayas amanecido con fuerzas y muchos deseos de ir a la escuela. Hoy va a ser un lindo día de verano. Mira bien cuando vayas a cruzar la calle. No te vayas solo para la escuela, ve con Raulín, que papá también tenía que irse temprano. Que no se te olvide la merienda. El uniforme está colgado en la silla azul. Desayuna con calma. Todos los besos y un abrazo apretadito de mamá.
NOTA: ¡Tómate la noche!

Como todavía es temprano y no hay mucha claridad, enciendo la luz para leer mejor. Creo que me he equivocado. Mami no puede decir que me tome la noche. Uno mira la noche, camina durante la noche, ve televisión o lee por la noche, duerme y sueña en la noche. A veces (casi siempre) jugamos un rato por la noche, en los bajos del edificio.
¿Cómo uno puede beberse la noche como si fuera un jugo, agua o la propia leche? Vaya, este es un misterio muy grande para mí. Será que para tomar la noche debe esperarse a que salgan la luna y las estrellas? ¿Quién sabe? Lo que pasa es que no tengo a quien preguntarle. Y se me hace tarde. Por si acaso, no me tomo la leche: la guardo en el refrigerador y me como las tostadas, hago todo rápido, y salgo para la escuela.
En el camino le pregunto a Raulín:
—¿Alguna vez te has tomado la noche?
Él me mira muy extrañado. Me pregunta, para asegurarse de que me oyó bien:
—¿Qué tú dices?
Le repito la pregunta, más alto y más despacio:
—¿Alguna vez te has tomado la noche?
Se echa a reír, como si le hicieran cosquillas. Cuando la risa lo deja hablar, me responde:
—Alejandro, que yo sepa uno se toma las cosas que son líquidas: el refresco, el agua, la leche… La noche es la oscuridad, no se puede poner en un vaso, ni en una botella. Oye, mira que no soy bobo, no me estés cogiendo pa´l trajín.
Suspiro. Se ha puesto medio bravo, así que le explico por qué le pregunté. Ahora trata de resolver el misterio:
—Eso fue que se equivocó tu mamá. O quiso decirte que por la noche se enterará si tomaste la leche.
—Mi mamá nunca se equivoca, y menos cuando me escribe —respondo yo, ofendido.
Por suerte llegamos a la escuela y ya no hablamos más de la noche.
Ahora estoy en casa de Gloria. Mi mamá llama por teléfono para decir que están cerca de Cienfuegos, que la espere. Me asomo al balcón y veo que ya está oscuro. Hay luna llena y se ven montones de estrellas. Ya comí, pero no se me quita de la cabeza que la jarra de leche está en mi casa, y mami va a saber que no me la tomé por la mañana, claro, puedo decirle que no entendí lo que me decía. Pero eso no va a justificarme. Sobre todo porque ella siempre me dice con voz de compinche que quienes mejor entienden a las madres son sus hijos. Hasta ahora, no había pensado en eso. Y es un problema. ¿Mami pensará que no la entiendo? ¿Y cómo puedo no entenderla yo, que soy su hijo?
Están dando las noticias por la tele y Gloria está muy atenta, comentando con su esposo un tornado que hubo en Cruces, así que me escurro silenciosamente, la puerta está entreabierta y salgo. Bajo las escaleras sin hacer ruido. Ya abajo, echo a correr hasta la casa. Llego con la lengua afuera, que trabajo me cuesta sacar del cuello el cordón con la llave, abro la casa y voy directo al refrigerador.
Miro la jarra llena de leche donde la puse. La tomo y voy con ella hasta el balcón. La apoyo por un rato en el muro mientras digo en voz alta unas palabras, que a mí me parecen mágicas:

Noche de luna llena
ven hasta aquí
con las estrellas
y la noche entera.

Pienso que debo esperar un poco para que haga efecto, así que cierro los ojos. Cuando los abro, veo que algo reluce dentro de la leche, una luz que parpadea. No espero más y me tomo la leche, poco a poco, para no romper el hechizo. Cuando termino, miro que en el fondo algo brilla, debe ser polvo de estrellas. Tomo un poco con el dedo y cuando lo pruebo me sabe igual que el azúcar.
Mmmmm, no sabía que la noche es tan dulce. Será que para tomarse la noche uno debe tener muchos deseos de darle gusto a su mamá, y saber cómo llamarla.
Cuando miro al cielo veo la misma luna redonda y los montones de estrellas. Bueno, parece que la noche no puede beberse de una vez, sino poquito a poco. Saborearla despacio como a los dulces más ricos.
Por eso, como mamá no ha llegado, voy hasta la mesa y le escribo con mi letra, que se ve contenta en el papel:

Mami: me tomé la noche. ¡Estaba riquísima!















martes, 29 de enero de 2013

DECLARACIONES DE CHICO BUARQUE - MINISTRO DE EDUCACIÓN DE BRASIL.




Durante un debate en una universidad de Estados Unidos, le preguntaron al ex gobernador del Distrito Federal y actual Ministro de Educación de Brasil, CRISTOVÃO CHICO BUARQUE, qué pensaba sobre la internacionalización de la Amazonia. Un estadounidense en las Naciones Unidas introdujo su pregunta, diciendo que esperaba la respuesta de un humanista y no de un brasileño.
Ésta fue la respuesta del Sr. Cristóvão Buarque:
Realmente, como brasileño, sólo hablaría en contra de la internacionalización de la Amazonia. Por más que nuestros gobiernos no cuiden debidamente ese patrimonio, él es nuestro.
Como humanista, sintiendo el riesgo de la degradación ambiental que sufre la Amazonia, puedo imaginar su internacionalización, como también de todo lo demás, que es de suma importancia para la humanidad.
Si la Amazonia, desde una ética humanista, debe ser internacionalizada, internacionalicemos también las reservas de petróleo del mundo entero.
El petróleo es tan importante para el bienestar de la humanidad como la Amazonia para nuestro futuro. A pesar de eso, los dueños de las reservas creen tener el derecho de aumentar o disminuir la extracción de petróleo y subir o no su precio.
De la misma forma, el capital financiero de los países ricos debería ser internacionalizado. Si la Amazonia es una reserva para todos los seres humanos, no se debería quemar solamente por la voluntad de un dueño o de un país. Quemar la Amazonia es tan grave como el desempleo provocado por las decisiones arbitrarias de los especuladores globales.
No podemos permitir que las reservas financieras sirvan para quemar países enteros en la voluptuosidad de la especulación.
También, antes que la Amazonia, me gustaría ver la internacionalización de los grandes museos del mundo. El Louvre no debe pertenecer solo a Francia. Cada museo del mundo es el guardián de las piezas más bellas producidas por el genio humano. No se puede dejar que ese patrimonio cultural, como es el patrimonio natural amazónico, sea manipulado y destruido por el sólo placer de un propietario o de un país.
No hace mucho tiempo, un millonario japonés decidió enterrar, junto con él, un cuadro de un gran maestro. Ese cuadro tendría que haber sido internacionalizado.
Durante este encuentro, las Naciones Unidas están realizando el Foro Del Milenio, pero algunos presidentes de países tuvieron dificultades para participar, debido a situaciones desagradables surgidas en la frontera de los EE.UU. Por eso, creo que Nueva York, como sede de las Naciones Unidas, debe ser internacionalizada. Por lo menos Manhatan debería pertenecer a toda la humanidad.
De la misma forma que París, Venecia, Roma, Londres, Río de Janeiro, Brasilia… cada ciudad, con su belleza específica, su historia del mundo, debería pertenecer al mundo entero.

Si EEUU quiere internacionalizar la Amazonia, para no correr el riesgo de dejarla en manos de los brasileños, internacionalicemos todos los arsenales nucleares. Basta pensar que ellos ya demostraron que son capaces de usar esas armas, provocando una destrucción miles de veces mayor que las lamentables quemas realizadas en los bosques de Brasil.
En sus discursos, los actuales candidatos a la presidencia de los Estados Unidos han defendido la idea de internacionalizar las reservas forestales del mundo a cambio de la deuda. 
Comencemos usando esa deuda para garantizar que cada niño del mundo tenga la posibilidad de comer y de ir a la escuela. Internacionalicemos a los niños, tratándolos a todos ellos sin importar el país donde nacieron, como patrimonio que merecen los cuidados del mundo entero. Mucho más de lo que se merece la Amazonia. Cuando los dirigentes traten a los niños pobres del mundo como Patrimonio de la Humanidad, no permitirán que trabajen cuando deberían estudiar; que mueran cuando deberían vivir.
Como humanista, acepto defender la internacionalización del mundo; pero, mientras el mundo me trate como brasileño, lucharé para que la Amazonia, sea nuestra. ¡Solamente nuestra!
NOTA: Este artículo fue publicado en el NEW YORK TIMES, WASHINGTON POST, USA TODAY y en los diarios de mayor tirada de EUROPA y JAPÓN.
Pero en BRASIL y el resto de Latinoamérica, este artículo no fue publicado. Ayúdenos a divulgarlo.

domingo, 27 de enero de 2013

JOSÉ MARTÍ CUMPLE 160 AÑOS



No se puede hablar del Maestro en pasado. Decir José Martí es decir Cuba. Es ver ondear la bandera de la estrella solitaria, evocar el escudo nacional, escuchar nuestro himno, pero más aún: ver los penachos de las palmas, una carga al machete, el lamento del esclavo y presenciar el desfile increíble de su vibrante poesía… porque Martí, como acostumbramos decirle, es todo eso y las frases que nos acompañan cada vez que nos referimos a cualquier asunto, ya sea terrenal o divino: ¡de tal manera está dentro de cada cubano! Vale decir que no solo siempre en tono serio sino incluso a veces en tono de broma, pero aun así, sabiéndolo genial, respetándolo en su verdadera esencia de patriota, intelectual fecundo y visionario incuestionable de nuestra realidad pasada y futura.
Descubrirlo en la ternura y genialidad literaria y periodística de la revista que dedicó a los niños, La Edad de Oro, en el amante ardiente y apasionado que nos devela su poesía de amor, profundo y desgarrador en sus Versos libres, la humildad en su lirismo de los Versos sencillos, ternísimo y paternal en su Ismaelillo, turbulento y enérgico en sus discursos y en los lúcidos ensayos, hondo y reflexivo en su extenso epistolario… no hay tema, faceta de la vida, sentimiento o estado de ánimo que hayan sido excluidos de su pluma.
Si a lo expresado  sumamos el hecho de su azarosa vida, el dolor del presidio, su quehacer revolucionario intenso aunando voluntades para la guerra de independencia, la fundación del Partido Revolucionario Cubano, las precariedades que sufrió en el exilio y su prematura muerte a los 42 años, sabemos que es una de las personalidades (por no singularizar como quisiera) más importante de Cuba y destacada en Latinoamérica y el resto del mundo.
Precursor del modernismo en la literatura, romántico en esencia pero con una obra cuyas características lo alejan de moldes puramente académicos, nos ha legado una impresionante obra, referente obligado de las letras hispanoamericanas, invaluable tanto en su forma como en el contenido.
El 28 de enero es una de las fechas más importantes de nuestra historia. La humilde casa de la calle de Paula, a la cual hemos acudido la mayoría de los cubanos desde edades tempranas, su fresco patio, no explican cómo pudo nacer de Doña Leonor y Don Mariano ese excepcional ser humano que es, en sí mismo, patria y cubanía.
No podemos pedir que se le imite. No podemos pensar que seremos como él pues no es humano alcanzar su genialidad como pensador e intelectual, atemperado a su tiempo y trascendiéndolo al mismo tiempo: demasiado alto, con el yugo bajo sus pies y la estrella que ilumina y mata en su frente… solo podemos intentar acercarnos, como discípulos ávidos de su magisterio y procurar ser tan honestos como él para la humanidad y anteponer el bien común al propio, alejando los intereses mezquinos y banalidades del diario vivir.
Difícil tarea seleccionar un poema o un fragmento en este día. Me cuesta mucho elegir, pero al fin, muchas son las veces que me refiero a él y seguiré escribiendo, citando o recordándolo. Lo hago todo el tiempo. Me decido por un poema que es entrañable para mí. Siempre me ha conmovido de manera especial su fuerza telúrica.

Dos patrias

Dos patrias tengo yo: Cuba y la noche.
¿O son una las dos? No bien retira
su majestad el sol, con largos velos
y un clavel en la mano, silenciosa
Cuba cual viuda triste me aparece.
¡Yo sé cuál es ese clavel sangriento
que en la mano le tiembla! Está vacío
mi pecho, destrozado está y vacío
en donde estaba el corazón. Ya es hora
de empezar a morir. La noche es buena
para decir adiós. La luz estorba
y la palabra humana. El universo
habla mejor que el hombre.
Cual bandera
que invita a batallar, la llama roja
de la vela flamea. Las ventanas
abro, ya estrecho en mí. Muda, rompiendo
las hojas del clavel, como una nube
que enturbia el cielo, Cuba, viuda, pasa...

Casa natal de José Martí en La Habana





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