martes, 3 de abril de 2012

CONSEJO



(Tomado de miradadearcoiris.blogspot.com)

Es imposible no seguir al conejo. Se puede empequeñecer o crecer con cada mordedura del destino. Debe encontrarse la estatura apropiada cada vez en la tierra maravillosa de las Alicias. Lo grande y lo pequeño son simples paradojas.

Quién sabe qué ocurrirá en la opípara merienda de la cordura, delante de una taza vacía de té. Hay que recordar sin falta al sombrerero, aun si no usamos sombrero aparente. Los buenos sombreros son aquellos que ocultan las ideas de los fisgones.

Tampoco puede faltar la liebre, invitémosla en marzo si es posible. Que aparezca la liebre y desaparezca el gato, colgando la última pregunta en su risa sin rostro.

No es de temer la reina. Nadie sabe en cuál lugar del camino dejó olvidada la cabeza. Nada importa el camino. Importa llegar a ninguna parte. Entonces comprendemos lo sabio de llevar la cabeza en el bolsillo, junto a la llave de la primera puerta.

Lo que vale es nuestra fe en el sinsentido. 

En este reino de cuerdos, es la única forma de salvarnos.

lunes, 2 de abril de 2012

HANS CHRISTIAN ANDERSEN: MODESTO HOMENAJE


Cuentan que cuentan

Hubo una vez un niño que, en cierta ciudad danesa llamada Odense, empezó a vivir un cuento que tituló más tarde El cuento de mi vida, cuando los años pasaron y ya había escrito muchos de los cuentos por los cuales lo recordamos hoy, dedicando el día de su nacimiento a la celebración del Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil.

Pero aunque creció hasta parecernos incluso demasiado alto, escribió y actuó en el teatro, viajó por muchos países y fue aplaudido en las cortes europeas, conservó su corazón de niño y con increíble arte creó cuentos que han sido narrados y leídos durante más de dos siglos por niños y jóvenes de todo el mundo.

Recuerdo que en mi país se transmitía una serie llamada El narrador de cuentos, en la que ese personaje comenzaba por decir que desde siempre, los hombres recordaban su pasado a través de los cuentos, vivían su presente y adivinaban su futuro, gracias a los cuentos. Y concluía la introducción del programa diciendo: “…el mejor lugar junto al fuego era para el narrador de cuentos”. Y quiero aprovechar esas hermosas palabras para agradecer a todas las personas que escriben, narran o hacen los libros para niños y jóvenes por estar en nuestro pasado, presente y futuro; para decir a Andersen que siempre tiene y tendrá el mejor lugar junto al fuego de los corazones de todos nosotros, que hemos dado la mano a El patito feo, nuestras voces a La Sirenita y hemos comprado todas las cerillas de La vendedora de fósforos para dar calor al corazón de todos los niños, quienes nunca jamás serán atrapados por La reina de las nieves pues están defendidos por El soldadito de plomo y su linda bailarina en esa danza interminable de palabras que es el contar de los contares.

Homenaje de Google

domingo, 1 de abril de 2012

TALÍA ES UNA MUJER


(es.123rf.com)
Sí que a veces las cosas se me ponen difíciles. Hoy es uno de esos días en que necesito buscar en mi memoria todo lo que he aprendido hasta ahora, que estoy en cuarto grado, para encontrar respuestas.
Cuando mami me despierta y voy a desayunar, encuentro un bonito jarrón con flores encima de la mesa. ¡Qué lindas! ¡Y tienen un olor! Son mariposas. Las preferidas por mamá. ¿Cómo, tan temprano, ya mamá tiene un ramo de flores? Alguien debe haberlas traído. Antes de poder preguntar, ella me da un beso en la mejilla y dice con su mirada más cariñosa:
—¡Felicidades!
Pero si hoy no es mi cumpleaños, ¿por qué será que mamá me felicita?
Entonces ella anuncia que hoy es el Día Internacional de la Mujer, y aunque soy chiquita todavía, soy mujer.
—¿Por eso te regalaron esas flores? —pregunto.
Mamá ríe con los ojos y con la boca, coge mi mano y dice que sí, aunque las flores son para las dos.
—Las trajo tu tío, pero iba camino al trabajo y no podía demorarse —explica—. Te dejó las flores y un beso.
Yo miro al lado del florero, hasta lo levanto y después le pregunto por el beso, porque no lo veo.
—¡Ay, Talía! Es una forma de decirle a alguien que se le quiere dar un beso, pero el beso no es como las flores, que pueden dejarse.
Entonces viene y me da otro beso.
—Este es el beso que dejó tu tío —dice.
Callo porque no quiero molestarla, pero si mi tío le dio dos besos: uno para ella y otro para mí, ¿cómo sé que el beso no se le confundió de verdad me está el que dejó para mí?
Mejor no se lo pregunto, porque me gusta verla así de contenta, y sé que se alegra mucho con las flores. Cuando trabaje y tenga dinero, le voy a llenar la casa con ellas, para que siempre esté riendo.
En eso pienso durante el viaje a la escuela y voy felicitando a mis amigas según llegan, hasta que entramos al aula. La maestra empieza a hablar de los seres vivos. Así me entero que no solo las personas y los animales son seres vivos. Las plantas también lo son: incluso respiran, como nosotros.
—¿También son seres vivos las flores? —pregunto.
—Claro que sí, Talía —responde ella—. Las flores son plantas, aunque las hay muy diferentes.
Enseña grandes láminas en las cuales aparecen muchas flores: margaritas, rosas, claveles, embelesos, orquídeas, jazmines y mariposas. Aprendo que las flores se usan para fabricar perfumes y jabones.
Como las plantas son seres vivos, necesitan agua, la luz del sol, que se les remueva la tierra y abono para crecer. Oigo muy atenta la explicación. También escucho que algunas “especies” son más delicadas, mientras otras crecen silvestres, porque nadie las siembra ni las cultiva, pero nacen y se desarrollan, buscando ellas mismas cómo alimentarse y, a veces, alimentan a otros seres como los pájaros, las mariposas y hasta animales grandes que comen yerba. Las abejas fabrican su miel gracias a las flores, y cuando liban de campanillas silvestres la hacen amarillo dorada que es tan rica como bonita.
Eso me recuerda mi conversación de hoy. Le pregunto a la maestra qué es mujer. A veces ella nos pide buscar el significado de palabras en el diccionario y ahora aprovecha mi pregunta para ponernos una tarea. Debemos buscar qué significa mujer, flor, vivo, delicada, miel, silvestre…
—Después, hagan una oración con alguna de esas palabras, para ver si entendieron su significado —nos dice.
Dejo la palabra mujer para el final y busco las otras. Escribo con cuidado en mi libreta cada “vocablo”, como le dice la maestra a las palabras. Luego leo en el diccionario: Mujer: 1 Persona del sexo femenino. Después viene una oración que habla de la fortaleza de la mujer. Esto me asombra, porque las fortalezas son esos edificios hechos de piedra, como el Castillo de la Fuerza, para defenderse de piratas y corsarios, y que yo sepa, solo la Giraldilla que está en la torre era una mujer. Sigo leyendo: 2 Persona adulta del sexo femenino o que ha llegado a la pubertad. Esto se pone peor. 3 Conjunto de seres humanos del sexo femenino. ¿No suena a mucha matemática eso de conjunto?, aunque pensándolo bien, a mi mamá la oigo decir que es una experta en sacar cuentas para que el dinero le alcance todo el mes. Debe ser por eso. El ejemplo que ponen es de una conferencia que trata sobre la defensa de los derechos de la mujer. ¿Por qué harán esa tal conferencia? ¿Acaso los hombres tienen una conferencia así? Y otra pregunta, ¿de quién se defiende la mujer? ¿De los hombres? Vuelvo a lo que leí en el número 1, ¿será que las mujeres necesitan una fortaleza de piedra para defenderse? Pero como dice en el diccionario fortaleza de espíritu, ¿será que necesita defenderse también de su espíritu, o sea, de ella misma? Son demasiadas preguntas, a las que no puedo encontrar respuestas aquí, así que déjame terminar. 4 Persona del sexo femenino respecto a su pareja. Esto me parece que lo entiendo. Todavía me falta la oración.
La maestra pide que leamos las oraciones. Leo lo que escribí y veo cómo su cara se pone rosada, rosada hasta que llega a roja. Cuando termino solo dice:
—Eso es un párrafo, no una oración.
—Es que una oración no me cabía todo lo que tenía que decir, maestra —le respondo.
—Talía —contesta ella muy brava—, hasta que no lo escribas en una sola oración no puedes irte.
Por eso mami ha venido a buscarme, porque la maestra no entiende que una oración es muy chiquita para decir lo que significa la palabra mujer. Las veo hablando y mami me hace una seña para irnos. Trato de explicarle que la maestra no entiende lo que escribo. Llegamos a la casa y ella pide mi libreta. Veo que sonríe mientras lee:
La mujer es igual a una flor silvestre, que no solo busca su alimento sino el de otros seres vivos. Es delicada como una mariposa, puede ser tan fuerte como las piedras y, gracias a ella, la miel es dorada como el sol.



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