miércoles, 15 de mayo de 2013

LOS ESTATUTOS DEL HOMBRE (Thiago de Melo)



Hoy he amanecido leyendo un ensayo sobre poesía brasileña, recomendado por mi amiga Laura y, ciertamente, es un impresionante y lúcido recorrido por la poesía de esa increíble nación que es Brasil: sus figuras prominentes, sus movimientos y las variadas influencias. Su autor es Gabriel Gòmez y el enlace:http://fuentes.csh.udg.mx/CUCSH/argos.
Esto me llevó a Thiago de Melo, como la corriente de un río arrastra esas pequeñas hojas que se descuelgan de los árboles y deciden aventurarse en el vaivén de las aguas. Así me dejé llevar por la poesía de ese grande, busqué su poema Los estatutos del hombre, que es la expresión de su credo poético y humano, una suerte de Arte Poética de la vida.
Aún recuerdo cuando lo leí por vez primera en una edición de la Revista Casa, a quien debo el disfrute de la mayoría de los poetas de nuestro continente, y a quien debemos todos que la literatura latinoamericana haya sido escuchada por el universo en su verdadera dimensión.
Nada es fortuito o casual en nuestras vidas o en este lugar que habitamos y denominamos planeta Tierra o mundo. Quien tradujo el poema del portugués al español fue Pablo Neruda. Los grandes andan siempre entre luces, sin dudas la del sol, que es la más clara y poderosa: poderosa como las iluminadas palabras con que hilvanan la poesía estos seres que nos han legado, junto con la belleza, la sencillez y el sentido real de nuestras vidas.
Artículo 1

Queda decretado que ahora vale la vida, que ahora vale la verdad, y que de manos dadas trabajaremos todos por la vida verdadera.

Artículo 2

Queda decretado que todos los días de la semana, inclusive los martes más grises, tienen derecho a convertirse en mañanas de domingo.

Artículo 3

Queda decretado que, a partir de este instante, habrá girasoles en todas las ventanas, que los girasoles tendrán derecho a abrirse dentro de la sombra; y que las ventanas deben permanecer el día entero abiertas para el verde donde crece la esperanza.

Artículo 4

Queda decretado que el hombre no precisará nunca más dudar del hombre. Que el hombre confiará en el hombre como la palmera confía en el viento, como el viento confía en el aire, como el aire confía en el campo azul del cielo.

Parágrafo:El hombre confiará en el hombre como un niño confía en otro niño.

Artículo 5

Queda decretado que los hombres están libres del yugo de la mentira. Nunca más será preciso usar la coraza del silencio ni la armadura de las palabras. El hombre se sentará a la mesa con la mirada limpia, porque la verdad pasará a ser servida antes del postre.

Artículo 6

Queda establecida, durante diez siglos, la práctica soñada del profeta Isaías, el lobo y el cordero pastarán juntos y la comida de ambos tendrá el mismo gusto a aurora.

Artículo 7

Por decreto irrevocable queda establecido el reinado permanente de la justicia y de la claridad. Y la alegría será una bandera generosa para siempre enarbolada en el alma del pueblo.

Artículo 8

Queda decretado que el mayor dolor siempre fue y será siempre no poder dar amor a quien se ama, sabiendo que es el agua quien da a la planta el milagro de la flor.

Artículo 9

Queda permitido que el pan de cada día tenga en el hombre la señal de su sudor. Pero; que sobre todo tenga siempre el caliente sabor de la ternura.

Artículo 10

Queda permitido a cualquier persona a cualquier hora de la vida el uso del traje blanco.

Artículo 11

Queda decretado, por definición, que el hombre es un animal que ama, y que por eso es bello, mucho más bello que la estrella de la mañana.

Artículo 12

Decrétase que nada estará obligado ni prohibido. Todo será permitido. Inclusive jugar con los rinocerontes, y caminar por las tardes con una inmensa begonia en la solapa.

Parágrafo: Sólo una cosa queda prohibida: amar sin amor.

Artículo 13

Queda decretado que el dinero no podrá nunca más comprar el sol de las mañanas venideras. Expulsado del gran baúl del miedo, el dinero se transformará en una espada fraternal, para defender el derecho de cantar y la fiesta del día que llegó.


Artículo Final

Queda prohibido el uso de la palabra libertad, la cual será suprimida de los diccionarios y del pantano engañoso de las bocas. A partir de este instante, la libertad será algo vivo y transparente, como un fuego o un río, o como la semilla del trigo y su morada será siempre el corazón del hombre.

Thiago de Melo (Traducción de Pablo Neruda)


jueves, 9 de mayo de 2013

DÍA DE LAS MADRES (Por Laura Gutiérrez-Baig)


Laura Gutiérrez Baig

ME VOY ADELANTANDO, HERMOSAS MADRES: FELICIDADES por el día de mañana, antes de la catapulta en todos los muros… Con sobrada razón W. Howel dijo: "Un hombre nunca ve lo que su madre ha sido para él, hasta que es ya tarde para saber respetar y estimular como merece, rodeándole de cariño y gratitud, como sus madres hacen con ellos". Consciente de que no es para todas, desgraciadamente hay quienes no lo hacen; sí para la gran mayoría.

HISTORIA

Las primeras celebraciones por el Día de la Madre, se sitúan en la Grecia Antigua, 250 años antes de Cristo, en la festividad en honor a Rhea, Diosa Madre Primigenia (cuyo nombre hace referencia al flujo menstrual o al líquido amniótico), es la madre de los dioses Zeus, Poseidón y Hades siendo, además, un símbolo lunar.
Según la Encyclopedia Britannica: "Una fiesta derivada de la costumbre de adorar a la madre en la antigua Grecia. La adoración formal a la madre, con ceremonias a Cibeles, o Rea, la Gran Madre de los Dioses, se ejecutaba en los idus de marzo por toda Asia Menor".
Los romanos adquirieron esta celebración griega y la denominaron La Hilaria, cuya festividad era el 15 de marzo en el templo de Cibeles y durante tres días se hacían ofrendas. Los primeros cristianos transformaron estas celebraciones en honor a la Virgen María, la madre de Jesús. En el santoral católico el 8 de diciembre se celebra la fiesta de la Inmaculada Concepción, en algunas países todavía perdura como el Día de la Madre.
En Inglaterra hacia el siglo XVII, tenía lugar un acontecimiento similar, dedicado también a la Virgen, que se denominaba Domingo de las Madres. Los niños asistían a misa y regresaban a sus hogares con regalos para sus madres.
En 1872, Julia Ward Howe, autora del “Himno de batalla de la República”, sugirió que esa fecha fuese dedicada como el Día de Madres por la Paz. Posteriormente, Anna Jarvis, quien en 1905 sufrió la pérdida de su madre, inició una campaña de envío de cartas a políticos, abogados y personas influyentes solicitando que el segundo domingo de mayo se consagrara a las Madres. Se tienen noticias de que el 10 de Mayo de 1908 se celebró la primera ceremonia no oficial para conmemorar a las madres en una iglesia metodista de Grafton contando con 407 madres y sus respectivas familias. En 1910 ya se realizaba esta celebración en muchos de los estados. En 1912 logró la creación de la “Asociación Internacional Día de la Madre”, con la finalidad de promover su iniciativa, pero no fue sino hasta el año 1914 que el Congreso de Estados Unidos aprobó la fecha como el Día de la Madre y la declaró como una fiesta nacional, lo cual contó con el apoyo del Presidente Woodrow Wilson.
Desafortunadamente, pronto se comenzó a mercantilizar el “Día de las Madres”, desvirtuando el origen de la celebración, lo que motivó que Ana presentara una demanda en el año 1923 con la intención de eliminar esa fecha del calendario de festividades oficiales. Sin embargo, las personas que le habían apoyado en su primera iniciativa, le dieron la espalda en esta ocasión.
La idea principal de Anna Jarvis era fortalecer los lazos familiares y el respeto por los padres. Un sueño realizado. Pero, con el tiempo, la celebración fue perdiendo el sentido para ella. La popularidad de la fiesta hizo que la fecha se convirtiera en un día lucrativo para comerciantes, principalmente para los que vendían claveles blancos, la flor que simboliza a la maternidad. Anna Jarvis, quien pasó prácticamente toda su vida luchando para que las personas reconociesen la importancia y el valor de las madres, entró con un proceso para anular el Día de la Madre, pero no tuvo éxito. "No crié el día de la madre para tener lucro", dijo furiosa a un reportero, en 1923. Murió en 1948, a los 84 años de edad. Recibió tarjetas conmemorativas de todo el mundo durante años, pero no llegó a sentir lo que era ser Madre.
Anna Jarvis


domingo, 5 de mayo de 2013

A VECES NOS ASALTA

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A veces nos asalta la duda del amor,
¿será que este amor tan resistente
crece cada minuto contra el tiempo,
vuela con las alas de todos los pájaros del alma
y llega hasta mí con solo una palabra?

Celebremos la vida
con el raro milagro de una mariposa nocturna
que enciende una a una las luces de la noche
y se inventa el sol en plena sombra,
sin reproches que cuenten.

¡Cómo recuerdo ahora cuando nos conocimos!
Tú quizás alentabas el secreto temor a las nubes de invierno;
yo confiaba mi sonrisa y mi suerte al ser que me entregaba
el misterio glorioso del amor.

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