miércoles, 30 de noviembre de 2016

NOVIEMBRE DICE ADIÓS





Se despide noviembre con tristeza; mes que nos deja en el alma siempre algo de nostalgia, añoranzas de sucesos que celebramos o lloramos. La fundación de la ciudad de La Habana (mejor decir San Cristóbal de La Habana), el fusilamiento de los ocho estudiantes de Medicina en Cuba en aquel fatídico 1871, un absurdo accidente que arrebata la vida de talentosos deportistas y sume a las personas del mundo y al deporte en llanto y la partida irremediable de quien abarcó la vida política y social de Cuba por más de medio siglo y dejó una huella indeleble, para algunos un símbolo de tiranía y para otros un símbolo de amor y paz, de voluntad férrea y consagración a una causa noble y justa, Fidel Castro dejó su vida material para encaminarse a la inmortalidad.
Como siempre, acudo a Benedetti, ese poeta que se nos adentra en nuestra sangre y asciende, para instalarse en cada letra que imprime en ese lugar que definiera como el alma.
Y he aquí ese hermoso poema suyo:

Otoño
 Aprovechemos el otoño
antes de que el invierno nos escombre
entremos a codazos en la franja del sol
y admiremos a los pájaros que emigran
ahora que calienta el corazón
aunque sea de a ratos y de a poco
pensemos y sintamos todavía
con el viejo cariño que nos queda
aprovechemos el otoño
antes de que el futuro se congele
y no haya sitio para la belleza
porque el futuro se nos vuelve escarcha.
Descripción: https://naret4.files.wordpress.com/2012/11/mod_article922221_14.gif?w=450
Y entonces también está el soneto sobre el otoño. Y ya, definitivamente, el otoño se derrama sobre el tiempo y los pájaros del atardecer vuelan al infinito.

Soneto de otoño

En el año el otoño es un sosiego
y es la más suave de las estaciones
en ella se perdonan los perdones
y renace el anhelo solariego

el otoño no tiene sol de fuego
ni turbas ni dramáticas visiones
los dolores se van de vacaciones
y la brisa en las tardes es un juego

en el otoño pasa la jornada
lentamente/con calma/con olvido
y con la mente bien despabilada

digamos que en la paz está la clave
del ocio saludable y compartido
porque el otoño es eso/vida suave.

Entonces, qué extraño resulta en el otoño de la vida, más allá del noviembre que entristece y enluta, descubrir que el corazón sensible y dispuesto a la palabra amable y generosa se convierte en odioso huracán de ofensas y latigazos. Ah, Darío, quién dijera como tú o como el gran Benedetti que la historia engulle a los salvajes y los destierra, los condena al olvido y desmemoria. Los pueblos nunca se equivocan y cuando el pueblo anima, aunque le falte el pan en la mañana, sus sabios ojos vieron la justicia y no se dejan engañar por artificios ni mañas de políticos o falsos poetas que desconocen el límite del sueño.
Por eso quiero hacer una despedida desde las páginas de mi blog a ese que vibró en la montaña de nuestros corazones y ahí se queda; a quien nos dejaba paralizados con su voz grave y queda cuando teníamos la suerte de escucharlo de cerca; al comandante, al guerrillero, a quien desafió al tiempo para inmortalizarse pese a los detractores.

Me duele Cuba muchas veces y me duele Cuba ahora, en el silencio y la lejanía de mi patria, esa que llora y calla respetuosamente ante la muerte; ante el dolor infinito que deja una ausencia anunciada.
Martí lo anunció en Tres héroes:

Hay hombres que viven contentos aunque vivan sin decoro. Hay otros que padecen como en agonía cuando ven que los hombres viven sin decoro a su alrededor. En el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. Esos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana. Esos hombres son sagrados. Estos tres hombres son sagrados: Bolívar, de Venezuela; San Martín, del Río de la Plata; Hidalgo, de México. Se les deben perdonar sus errores, porque el bien que hicieron fue más que sus faltas. Los hombres no pueden ser más perfectos que el sol. El sol quema con la misma luz con que calienta. El sol tiene manchas. Los desagradecidos no hablan más que de las manchas. Los agradecidos hablan de la luz.

Y también dijo:

Un escultor es admirable, porque saca una figura de la piedra bruta: pero esos hombres que hacen pueblos son como más que hombres. Quisieron algunas veces lo que no debían querer; pero ¿que no le perdonará un hijo su padre? El corazón se llena de ternura al pensar en esos gigantescos fundadores. Esos son héroes; los que pelean para hacer a los pueblos libres, o los que padecen en pobreza y desgracia por defender una gran verdad. Los que pelean por la ambición, por hacer esclavos a otros pueblos, por tener más mando, por quitarle a otro pueblo sus tierras, no son héroes, sino criminales.

Y quiero terminar con Benedetti también, porque la poesía es la música que habla desde el corazón.
Hasta mañana

Voy a cerrar los ojos en voz baja
voy a meterme a tientas en el sueño.
En este instante el odio no trabaja
para la muerte que es su pobre dueño
la voluntad suspende su latido
y yo me siento lejos, tan pequeño
que a Dios invoco, pero no le pido
nada, con tal de compartir apenas
este universo que hemos conseguido
por las malas y a veces por las buenas.
¿Por qué el mundo soñado no es el mismo
que este mundo de muerte a manos llenas?
Mi pesadilla es siempre el optimismo:
me duermo débil, sueño que soy fuerte,
pero el futuro aguarda. Es un abismo.
No me lo digan cuando me despierte.




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