martes, 23 de junio de 2015

LA NOCHE DE SAN JUAN. VENUS, JÚPITER Y LA LUNA.



 

El pasado 21 de junio ocurrió el solsticio de verano en el hemisferio Norte, o sea, en la mitad del planeta que se encuentra encima de la línea del Ecuador (esa que divide imaginariamente al planeta en dos partes iguales) y en la zona donde se encuentra el Caribe, claro.
La fecha de ocurrencia del solsticio va moviéndose cada año y suele ocurrir entre el 20 y el 23 de junio, siendo en esta última fecha cuando se celebra, sobre todo en España y algunos lugares de Europa, el inicio del verano por coincidir con la víspera de San Juan.
La celebración del Día de San Juan se realiza siguiendo ritos paganos con los que se propiciaba el calor de sol encendiendo hogueras en las que, de acuerdo con otras tradiciones, se consumen los objetos que simbolizan energías negativas, de modo que los humanos participantes se purifican.
El solsticio de verano marca el día más largo del año y, por tanto, la noche más corta. Durante el 21 de junio, el Sol estuvo más horas por encima del horizonte en nuestro hemisferio e inversamente para el hemisferio Sur: menos horas el Sol y la noche más larga. La naturaleza constantemente se encarga de hacernos vivir contrastes que nos afirman: todo es relativo en el Universo. Nada sucede igual para todos, en cada momento.
Así, además, ocurre que el 30 de junio tendrá un segundo más de 24 horas, para corregir la “demora” que se origina en el movimiento de rotación del planeta.
Hace dos años, coincidiendo con el 23 de junio, hubo una súper luna, lo cual era de muy buen augurio.
Esta noche será la víspera de San Juan y la víspera de la Luna creciente. Cada hecho, por simple que parezca, es una señal del universo. La interpreto como el anuncio de un período de crecimiento, florecimiento y maduración de sentimientos, sucesos y actos que marcan el camino hacia una época aún más próspera y benéfica.

Si a estos augurios sumamos el hecho de que Júpiter y Venus se citaron con la luna el día 20 y se reencontrarán en el cielo nocturno el próximo 26 de junio los dos planetas más auspiciosos del horóscopo, ya la simbología adquiere otro carácter. Si además, tenemos en cuenta que l sábado 6 de junio, Venus alcanzó su Máxima Elongación, esto es su mayor distancia angular del Sol, vistos desde la Tierra. En las fechas cercanas al Solsticio de Junio alcanzará también su máxima altura, mientras Júpiter se le acerca para un encuentro memorable el 30 de junio, cuando ocurrirá una impresionante conjunción de Venus y Júpiter.
Ese día ambos planetas, los objetos más brillantes del cielo después de la Luna y el Sol, quedarán separados por apenas 0,3 grados. La conjunción será visible al atardecer sobre el horizonte del Nor-Oeste.



Volviendo al 23 (uno de mis afortunados días, demostrado por la vida y cuya más reciente confirmación fue el nacimiento de Diego), hoy es la víspera de San Juan y en el imaginario familiar es una fecha entrañable, desde mi niñez y adolescencia.
Me trae los recuerdos de las pequeñas magias que mi madre nos contaba para el día de San Juan. Siendo joven, esa noche, poníamos una vasija con agua debajo de la cama y escribíamos en papeles tres o cuatro nombres de muchachos que nos gustaban y en la mañana comprobábamos cuál de ellos se había abierto. Increíblemente, solo uno de ellos se abría, y el nombre se leía intacto. Probamos a hacerlo otras noches y la escritura se borraba y se abrían todos los papeles en blanco. Lo único que la profecía no se cumplió. O, al menos, hasta ahora no se ha cumplido con ese nombre, que guardo en secreto. Otra era a las 12 en punto del día echar una clara de huevo en un vaso de agua. Se formaban las más extrañas figuras, con finos hilos... para interpretar qué mensaje nos transmitía. Esos recuerdos no se van de mi mente.
La luna siempre me guía y acompaña. Astro misterioso que representa las emociones, los sentimientos, las reacciones afectivas. Es también el símbolo de la mujer, de la feminidad, de la madre, del hogar y de la familia. Junto a Venus, parte de la identidad femenina. Indica la actitud ante la maternidad y su relación con los hijos. Por eso me declaro hija de la luna y de la noche.
Cerca de la medianoche de hoy haré una hoguera imaginaria. Conjuraré todo lo que no aporta a mi vida energía positiva y lo lanzaré a las llamas del olvido. Tendré mi luna brillante y mágica de purificación y sanación, invocando a los espíritus de duendes y hadas que embellecen nuestras vidas y hacen, de cada instante vivido, un acto de amor.


Publicar un comentario

LinkWithin