domingo, 15 de marzo de 2015

ESCRIBO MI DIRECCIÓN EN UNA ESTRELLA








Mientras aguardaba ayer la medianoche
llegó tu voz en claros caracteres
desde un lugar al otro lado del mundo y de las horas.

Cómo encontrar en medio de la noche
el camino exacto hasta la verdad de tus palabras
reconocer certezas alejadas de la pálida luz de la luna
envuelta en la complicidad de los amantes
dando fe quizás de alguna frase
dicha más por darse a la noche que al oído callado .

En ese instante llegaste a mi ventana:
vi tu silueta en la difusa claridad
adiviné tu risa
sonreímos a la distante melodía que inundaba
mi calma con sonidos.

Escuchamos entonces las canciones
-perdido el sueño en un desconocido laberinto sin el fauno-
recorrimos la infinitud del alma conversando
y estabas junto a mí, logré tocarte
mientras acariciabas mi piel en un suspiro…

No sé por qué camino desandado
extravié tus palabras amorosas.
¿Podrías al menos devolverme el beso de la almohada,
el atrevido y tierno
aquel que fue creciendo poco a poco
hasta llenar de mí tu madrugada?


Escribo mi dirección en una estrella;
sin dudas, Sirius es la estrella más brillante
en el cielo nocturno
aquí asoma la mitad de una luna en la ventana
y no hace falta santo y seña que no sea
un beso, la flor de una palabra y tu sonrisa.










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