sábado, 27 de septiembre de 2014

LA VIDA ES SER UNO MISMO



Muchas veces escribimos pensando en una realidad y quienes leen interpretan otra y se ofenden. La vida me ha enseñado que a todo aquel que se ofende por cualquier sencillez o por malas interpretaciones hay que dejar que piense y reflexione solo hasta que comprenda. Y si no comprende, no tiene por qué estar entre nuestras amistades. 
A lo largo de mis años me he convencido de que no es posible quedar bien con todas las personas con quienes nos cruzamos en este camino de la vida. Siempre habrá quien interprete tus palabras o tus acciones de manera completamente diferente, por mucho que te esfuerces por lograr lo contrario. 
Mi única conclusión al respecto es que siempre se debe ser auténtico y decir lo que se piensa, quien se ofenda, bueno. Si nada haces con dobles intenciones, cada uno se convencerá. Otra lección de la vida es que cuando esto ocurra no debe salirse al paso para hacer ninguna aclaración: la lluvia cae y lava las hojas de los árboles y jamás vuelve atrás a deshacer su camino. Utiliza esos pequeños incidentes para desbrozar el sendero que sigues. Quien por exceso o equivocada susceptibilidad se ofende con acciones naturales y sanas no merece acompañarte en tu camino de vida. Despídelo, a veces con verdadero dolor porque es un valioso ser humano y sigue sin mirar atrás.
Como dice la frase de Mahatma Ghandi, realmente me esfuerzo humildemente por ser honesta, amar y decir la verdad y tratar de ser una hermana para todos. Eso no quiere decir que vaya a lograrlo.
Pero mientras pueda contemplar los amaneceres y sentir ese gozo interno de poder admirar el rojo del silencio y la luz gloriosa del sol que nos alumbra, escuchar el sonido de la lluvia como la más hermosa de las melodías y sentir la caricia del viento en mi piel cuando camino, valdrá la pena cada intento y cada esperanza. 

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