domingo, 20 de julio de 2014

UNA MUJER







Una mujer escucha que amanece,
despierta lentamente a sus demonios
los amansa
mientras coloca un chal sobre sus hombros
y sale a caminar con paso iluminado.

Una mujer descalza pide a gritos
mirar los agujeros del destino
por donde lentamente escapa el alma
sin nadie que resguarde la esperanza
sin una voz que clame por la vida
de esa leve mariposa sin sus alas.

Una mujer vuelve su rostro amable
a la luz que le llega del poniente;
los rayos de sol la purifican
le arrancan el frío de su pecho
y susurran:

no todo está perdido.


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