viernes, 15 de febrero de 2013

HABÍA UNA VEZ



Con esta frase empiezan casi todos los cuentos e historias que narramos a niños, e incluso a los adultos. Imagino que heredada del patrimonio de los narradores orales, cuando la literatura impresa no existía y las personas se calentaban alrededor de las hogueras o del fuego de las chimeneas, mientras escuchaban historias contadas o cantadas por aedas y juglares.
Había una vez es un conjuro mágico que inquieta y despierta la curiosidad por saber qué ocurrirá entonces, o bien dicho, lo que ocurrió. El volumen de cuentos titulado así por Herminio Almendros, pedagogo y escritor nacido en España y exiliado en Cuba durante la dictadura franquista, es un libro obligado en cada casa cubana donde haya niños de cualquier edad.
Revisando una de las primeras ediciones pude ver que la selección la hizo con Ruth Robés Masses, nombre que fue suprimido luego del exilio de esta., pero en justicia comparte el mérito con Almendros.
La selección está dividida en dos partes: la primera incluye doce cuentos y trece poemas, mientras que en la segunda aparecen once cuentos y dieciséis poemas.
Hay varios detalles que denotan lo cuidadoso de la selección. Las partes responden al criterio de agruparlos según la edad del lector o escucha, pues la primera está dirigida a niños de edad preescolar (a quienes generalmente se les lee, pues aún no han aprendido a leer) y la segunda, a niños un poco mayores, entre 6 y 10 años inclusive.
Los cuentos son los tradicionales, (excepto La margarita blanca y El soldadito de plomo, de Andersen según la versión del propio Almendros), esos que los pueblos trasmitieron oralmente, y los poemas fueron exquisitamente elegidos de grandes poetas o algunos de los que anónimamente forman el acervo universal.
Tener reunidos en un solo libro Los tres cerditos, La gallinita dorada, Los tres osos, La cucarachita Martina, La margarita blanca, Cenicienta, Blanca Nieve, La bella durmiente, El soldadito de plomo, El gato con botas, Caperucita Roja y tan buena poesía para niños, hace del libro una especie de biblioteca reunida en un libro.
Los poemas aparecen vinculados al tema del cuento, ya que se suceden en orden de cuento y poema ( salvo excepciones en que aparecen dos poemas después del cuento) y de la autoría de Lorca, Juana de Ibarbourou, Amado Nervo, Emilio Ballagas, Adriano del Valle, Germán Berdiales, Álvaro Yunque, Lope de Vega, Julia Bustos y otros, incluso los anónimos mencionados.
En mis manos tengo la décimotercera edición del libro, publicada por la editorial gente Nueva en el 2006 y que cuenta con el valor agregado de tener las hermosas ilustraciones de Raúl Martínez, cuya belleza no apaga ni siquiera el ser en blanco y negro y haberse impreso en papel gaceta.
Una delicia que no debería faltar en ninguna casa. No tengo la cifra de la cantidad de reimpresiones que se han hecho en total pues era un título que se reimprimía todos los años después del 2000 en tiradas grandes que alguna vez llegó a alcanzar la cifra de cien mil ejemplares en el año. Nunca ha sido suficiente y siempre se agota durante cada edición de la feria del libro. María Elena, directora artística de la editorial y nuestro querido Armando Quintana ( quien nos abandonó repentinamente y de cuya pérdida no nos hemos recuperado), aportaron mucho a que este libro fuera lo que es, descontando a Mirta Andreu y Janet Rayneri, magas siempre de las reiteradas ediciones.
Hay una edición más reciente que no conozco, también de la editorial Gente  Nueva. Espero tenerla ante mis ojos en algún momento.
Muchos fueron los aportes de Herminio Almendros a la cultura cubana durante su vida. Hizo de la isla su segunda patria y vivió en ella hasta su muerte. Investigador incansable, teórico de la literatura, nos legó también un estudio de La Edad de Oro que es una joya: A propósito de La Edad de Oro, notas sobre literatura infantil, Pueblos y leyendas, Oros Viejos y fue el editor de Flor de leyendas, de Alejandro Casona, otro clásico de la literatura hispanoamericana.
Debo confesar que comencé a escribir una breve nota para una sección del blog, pero me fue imposible dejar de escribir sobre él una vez empezado el texto.
Fundador de la Editora Juvenil y creador de la sala infantil y juvenil en la Biblioteca Nacional José Martí, de Cuba, realizó una labor creadora infatigable.
Fue indiscutiblemente, al decir martiano, de los que fundan y crean. Por eso su historia quizás deba comenzar diciendo Había una vez un hombre que llevaba tanta luz dentro de sí que iluminaba el mundo a su alrededor, e iba dejando estrellas a su paso…
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