viernes, 25 de enero de 2013

GRANADA EN DOS ENEROS




El 20 de enero de 1925 nace en la Granada, de Nicaragua, el poeta Ernesto Cardenal. Coincidencia es que nazca en una ciudad homónima a la de Federico (el único Federico cuando se habla de poesía hispanoamericana), aunque Lorca naciera en Fuente Vaqueros, perteneciente a Granada.
Increíblemente ha cumplido 88 años. Cuando lo vi, hace 5 años, tenía 83. Conversamos (Esteban y yo con él), alrededor de dos horas y con infinita paciencia nos dejó hablar, sonriendo siempre, sin prisas, como si nada esperara por él. Pensé que en su infinita sabiduría había aprendido la lección del principito y dejaba correr el tiempo como el agua de una fuente, para dar de beber a sus dos viajeros sedientos de su voz  baja y armoniosa. Nos lo volvimos a encontrar en el aeropuerto con sus pantalones cortos, sus sandalias, la boina eterna, como si fuera un adolescente: vital y casi inadvertido en el tumulto de viajeros que deambulaban por las salas de espera de la terminal de Managua. Iba rumbo a Chile, a un festival de poesía, nos confesó con una sonrisa cómplice.
Estaba absorto en la lectura y no quise ser indiscreta, así que no logré ver cuál era el título que tenía entre sus manos. Nos despedimos con un apretón de manos. Lo vimos recoger un ligero equipaje de mano e ir despacio hacia la puerta de salida cuando se escuchó la salida de su vuelo a Santiago.
¿Qué este hombre tiene más de 80 años?, pensé yo al verlo y recordar su vida, la azarosa militancia sandinista, su sacerdocio, la dedicación al proyecto de vida que ha sido para él Solentiname… Es cierto que solo un alma noble, desbordada y entregada a los demás puede andar por la vida con ese paso casi etéreo y seguir siendo un joven que escribe poemas de todas las formas posibles, en todo momento: cada palabra o acto suyo es un verso.
Hoy 25 es el cumpleaños de mi hermana María Elvira, a quien no le gusta del todo su primer nombre pero a quien mi madre, hija de español e intérprete (con muy buena voz y timbre, por cierto) de canciones españolas famosas, le cantaba una que decía “Granada, calle de Elvira…”, y luego descubrí que es un poema de Lorca musicalizado, así que tenemos de vuelta a Granada, por tercera vez.
Por eso a ella, quien comparte conmigo la estancia en este hermoso país dominicano, quiero dedicarle un poema de ese poeta de la vida, a quien admiro y respeto hasta la veneración, para que le llegue mi amor desde la poesía, que es el lenguaje más delicado del alma.
Para los dos, larga vida y mi amor, el más profundo y sincero. Aquí les dedico el fragmento final de ese insondable
Canto cósmico
[…]
Y los objetos celestes más azules al acercarse
y más rojos si se alejan.
Por qué es negra la noche...
Es negra por la expansión del universo.
Si no, todo el cielo brillaría como el sol.
Y no habría ninguno para ver esa noche.
¿Y las galaxias hacia dónde van?
En expansión como el humo dispersado por el viento.
La segunda ley de la termodinámica:
Este constante fluir de la luz a las tinieblas.
Del amor al olvido.
Él tenía 20 años, ella 150 cumpliendo 16.
Iluminación en las calles y en el cielo. El cielo
el de Granada.
Fue el último adiós, y fue cuando él le recitó a Neruda:
«... los versos más tristes esta noche».
«La noche está estrellada
y tiritan azules los astros a lo lejos».
Dos seres se separaron para siempre.
No hubo ningún testigo en aquel adiós.
Las dos direcciones cada vez más divergentes
como estrellas desplazándose hacia el rojo.
He pensado otra vez en vos, porque la noche está estrellada
y miro temblar los astros a lo lejos con su luz azulosa.
Tren más agudo al acercarse.

María Elvira en los jardines de La Alhambra

Y este es el enlace de la canción Granada, calle de Elvira (http://youtu.be/L5rX-E_fFo0) interpretada por Enrique Morente.


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