miércoles, 19 de diciembre de 2012

POEMA PARA MI MADRE (en su cumpleaños)





Cuando caiga la noche sobre el mundo
-con su lógica de sombras implacable-
extrañaré tu abrazo y tu palabra,
el poema citado de memoria
anécdotas de pueblo que regresan
con esa risa alegre de muchacha.

Cómo decirte, madre, que tan lejos
siento el aroma del romero y de la salvia
veo tu flor de pascua florecida
atrapada por el lente de mi hijo
y oigo tu voz, algo cansada,
repitiendo mi nombre en la distancia.

Cuentera tú, me hiciste a mí cuentera,
conversadora de calles y de esquinas
que arranca las protestas de mis hijos
doblemente tuyos
fieles acompañantes de tu memoria:
la de la niña que desandaba los caminos muy temprano
para vender los dulces de la tarde.

Cómo decirte, madre, que este día
me estruja el alma porque no te veo:
solo en mi corazón crece tu risa
y te imagino hecha de suspiros
cargando a Diego en el sillón de siempre…

Y vuelvo a ser la niña que escuchaba tus historias
pinto mis días con ese color que solo alcanza
habitar en la ternura:
esa que viajó de tu sangre a mi sangre,
se desdice, y va y viene entre dos islas
para llevarte un beso y una frase:
si no hubiera nacido de ti ese cierto día
habrías nacido de mí aquel diecinueve
en que abriste tus ojos a la vida.


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