lunes, 3 de diciembre de 2012

NOCHE DE LLUVIA
















Hay criaturas mágicas que salen en la noche
a recorrer las calles mojadas por la lluvia;
encuentran una puerta abierta, una ventana
y llegan a preguntar los porqués de su infancia.

Juegan con los anillos a viajar por el tiempo
en un interminable recuento de lugares
aventuran galácticos orígenes remotos
que nos traen el aroma de africanas palmeras
en los dorados suaves de su piel
de su pelo
de la eterna sonrisa y constantes entonces.

Voy a brindar por esa tierna criatura
en un vaso de luna menguante que se curva:
quiero beber a su salud la noche,
despacio y con estrellas sutiles y calladas...
la noche es un licor que embriaga poco a poco
cuando beso sus labios y acaricio su pelo.

La noche se lo lleva en un manto de sueños
y me deja perdida, feliz, enamorada
de esa criatura que atravesó mi puerta
con todos los asombros debajo de sus cejas
el beso en la mirada
y una caricia inquieta retozando en sus manos.

No importa que extravíe la ventana o la puerta
si sus ojos conocen la dirección exacta
donde late en mi pecho el penúltimo asombro
y la dulce esperanza.





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