sábado, 6 de octubre de 2012

NANA DE DIEGO PARA SU ABUELA














Aunque yo no sepa hablar
mira mis ojos, abuela
pues yo te quiero contar
quien no deja que yo duerma.

Cuando abrí primero un ojo
-era casi madrugada-
extrañé un arrullo tibio
que muy bajo me acunaba.

Sentí tus brazos muy suaves
y una canción no escuchada,
abuela desde lo hondo
a mi mamá ya buscaba.

El ver tanta luz afuera
y a ella, muy quieta en la cama,
no dormía ni soñaba
mientras que tú me cargabas.

Quería que mi mamá
contra el pecho me apretara
y sentir la piel de siempre
mientras su voz me cantaba.

Abuela, yo no me duermo
porque quiero acariciarla;
y aunque a veces cierro un ojo
velo porque no se vaya.

Abuela, díselo ahora
cuando la noche es más clara
que no me voy a dormir
en toda la madrugada.

Y si viniera algún duende
cuando sea de mañana
le pediré despertarme
mientras mi mamá descansa.

Te pido, abuela que siempre
tus buenos hechizos hagas
para que mamá me arrulle
con todas tus tiernas nanas.



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