sábado, 8 de septiembre de 2012

NANA (para mi hija, cuando sea grande)







Te arrullo tiernamente
con esa dulzura que has arrancado de mí
sin darte cuenta
valiéndote de tus manitas y el candor
que escapa de tu voz cuando me nombras.

Duerme, pequeña
ojalá nunca atravieses un bosque oscuro
donde te espere el lobo disfrazado de abuelita
sé que el pájaro de la guerra  ronda tus juegos
y hay muchos niños amenazados por brujas que vuelan en misiles.

Por eso duerme ahora:
debes crecer robusta
para cuidar mañana de otras sonrisas y otros juegos.

Duérmete y sueña, linda paloma blanca
que tus padres
harán cuanto puedan por salvarte.
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