domingo, 19 de agosto de 2012

LORCA QUE TE QUIERO LORCA















Cuando se trata de atribuirle al tiempo una dimensión que vaya más allá de la simple sucesión de los días y las noches nos encontramos con ese fluir incesante de las horas, de manera que el recuerdo de hechos y personas nos remite a la cuantificación exacta de los momentos más importantes de su vida entre los cuales se encuentra, por derecho casi divino, la fecha de nacimiento y muerte. Pero la vida también nos ha demostrado que hay ritos humanos que nos confortan de las pérdidas y recordar, nombrar y hasta imaginar a las personas que no pueden andar más el camino con nosotros.
Por eso hoy pienso en Lorca así, con su solo y glorioso apellido que nos hace sentirlo más cerca, porque ya hace tres cuartos de siglo que fue asesinado en Granada, /su Granada/  y se le rinde homenaje en el parque Víznar y Alfacar, al tiempo que se le reconoce como Hijo Predilecto de esa provincia, tierra de leyendas, de gitanos y de poesía.
Federico García Lorca nació en Fuente Vaqueros, Granada, un 5 de junio de 1898, y fue fusilado un día incierto entre el 17 y el 19 de agosto de 1936. Aunque estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Granada y luego se licenció en Derecho, su talento y profunda humanidad lo convirtieron en uno de los poetas y dramaturgos más grandes de la lengua por sus valores formales, a la vez que se le reconoce como un poeta del pueblo.
Por ser clásica, vamos al encuentro de su obra en algún momento de la vida por deber: de niños, jóvenes o menos jóvenes. Ya después leerlo, ver sus obras o escucharlo es elección, pasión o embrujo; o las tres cosas a la vez. El poeta despierta emociones encontradas y turbulentas, a ritmo de cante jondo o de baile flamenco, pero siempre trepidante, misterioso e inquietante. ¿Cómo es posible ese desdoblamiento del verso que puede llegar a los niveles más tiernos en el poema de los lagartos que lloran por su anillo perdido, cambiar al erotismo de La casada infiel, trotar nómada con los gitanos de su magistral romancero o urdir tramas como la de Doña Rosita la soltera (o el lenguaje de las flores) o La casa de Bernarda Alba, sin dudas su obra maestra para las tablas? Es un espíritu superior el de Federico, poeta de la vida y la palabra.
Lorca se incluye en la llamada Generación del 27. Entre sus obras sobresalientes están, además de las citadas, su Libro de poemas, Mariana Pineda, Yerma, Poema del cante jondo y Romancero gitano.
Fue director de La Barraca, compañía de teatro universitario, que se proponía llevar a los pueblos de Castilla el teatro clásico del Siglo de Oro. De las artes no solo cultivó la poesía sino que se interesó por la música, el dibujo y el teatro, logrando ser uno de los dramaturgos españoles más importantes de su generación.

Un cielo grande y sin gente/ monta en su globo a los pájaros, mientras desde una isla del Caribe recordamos sus versos del romancero cuando canta la muerte de Antoñito el Camborio, quizás una anticipación profética de la suya que avisoraba con su alma de poeta, cuando escribió: […] Voces de muerte sonaron/cerca del Guadalquivir […] Cuando las estrellas clavan/ rejones al agua gris,/ cuando los erales sueñan/ verónicas de alhelí,/ voces de muerte sonaron/cerca del Guadalquivir.
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