martes, 3 de abril de 2012

CONSEJO



(Tomado de miradadearcoiris.blogspot.com)

Es imposible no seguir al conejo. Se puede empequeñecer o crecer con cada mordedura del destino. Debe encontrarse la estatura apropiada cada vez en la tierra maravillosa de las Alicias. Lo grande y lo pequeño son simples paradojas.

Quién sabe qué ocurrirá en la opípara merienda de la cordura, delante de una taza vacía de té. Hay que recordar sin falta al sombrerero, aun si no usamos sombrero aparente. Los buenos sombreros son aquellos que ocultan las ideas de los fisgones.

Tampoco puede faltar la liebre, invitémosla en marzo si es posible. Que aparezca la liebre y desaparezca el gato, colgando la última pregunta en su risa sin rostro.

No es de temer la reina. Nadie sabe en cuál lugar del camino dejó olvidada la cabeza. Nada importa el camino. Importa llegar a ninguna parte. Entonces comprendemos lo sabio de llevar la cabeza en el bolsillo, junto a la llave de la primera puerta.

Lo que vale es nuestra fe en el sinsentido. 

En este reino de cuerdos, es la única forma de salvarnos.

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